Adele vs. Ángela Aguilar: Fans take sides in the ‘Qué Agonía’ controversy
“Qué Agonía” leans into regional Mexican music’s heart-wrenching, passionate vibe, while “Rolling in the Deep” is an unmistakable pop-soul anthem
The world of music drama just got a little louder. Ángela Aguilar, one of regional Mexican music’s brightest stars, is now at the center of an alleged plagiarism storm. Fans and social media detectives are accusing her of lifting from none other than Adele’s global hit “Rolling in the Deep.”
Let’s understand how this all started. Of course, it all started on TikTok. A video surfaced comparing Aguilar’s song “Qué Agonía,” a collaboration with Yuridia, to Adele’s iconic 2011 track. The video shows side-by-side snippets of the choruses.

The debate ignited immediately. Fans of Aguilar insisted the resemblance was pure coincidence, while others pointed out that the melodies were a little too close for comfort.
The Genres Are Worlds Apart
One important point: these are two completely different genres. “Qué Agonía” leans into regional Mexican music’s heart-wrenching, passionate vibe, while “Rolling in the Deep” is an unmistakable pop-soul anthem. But as any music lover knows, melody and structure transcend genre. And that’s exactly what people are zeroing in on.
A Legal Battle?
Rumors started swirling that Adele had taken legal action, with reports claiming a California court ruled in her favor over copyright infringement. As juicy as that sounds, there’s no official confirmation from either Adele’s camp or Aguilar’s team. Right now, this is strictly a social media-fueled firestorm.
But the fact that these whispers are getting louder says a lot about how quickly internet speculation can turn into a full-blown crisis.

What’s Next for Ángela Aguilar?
Regardless of how this shakes out, Aguilar—who’s no stranger to controversy—is once again in the spotlight. Whether the accusations hold weight or not, she’s got people talking, streaming, and debating, which, in the music biz, isn’t always a bad thing.
For now, we’ll have to wait and see if this turns into a legal showdown or just another TikTok-fueled flash in the pan.

Aguilar is scheduled to perform at Premio Lo Nuestro 2025 on February 20. The singer has also eight nominations. Tune in at 7 p.m. ET / 6 p.m. CT on Univision, UNIMÁS, and Galavisión to watch her performance or catch her at the pre-show and carpet event. You can stream them on ViX.
The awards gala begins at 8 p.m. ET / 7 p.m. CT and will be broadcast on Univision, UNIMÁS, and Galavisión. A ViX Premium subscription is required for streaming.
Adele’s ongoing case with a renowned Brazilian composer
In 2024, news broke that Adele’s 2015 song, “Million Years Ago,” had been ordered to be removed globally from all radio and streaming services due to an ongoing plagiarism case.
Brazilian composer Toninho Geraes sued Adele in 2021, alleging that his 1995 samba classic “Mulheres (Women),” recorded by Brazilian singer Martinho da Vila, was plagiarized. According to The Guardian, he is suing for lost royalties, moral damages, and songwriting credit.

Brazilian judge Victor Torres ordered Sony and Universal to stop “immediately and globally, from using, reproducing, editing, distributing or commercializing the song ‘Million Years Ago,’ by any modality, means, physical or digital support, streaming or sharing platform.”
Geraes’ lawyer, Fredimio Trotta, said this was a warning to those thinking about plagiarizing Brazilian music. “International producers and artists who have Brazilian music ‘on their radar’ for possible parasitic use will think twice, given this decision.” Trotta also told Sky News, “The decision interrupts this harmful, criminal act, and now time is running out against those being prosecuted. Because interrupted plagiarism is plagiarism that doesn’t make a profit.”
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






