Andrés Nara rompe el silencio tras la denuncia de Icardi y revela su tensa relación con Wanda
El padre de la empresaria criticó al futbolista y respaldó a sus nietas luego de la grave acusación pública, sumando tensión al conflicto familiar que involucra a la expareja y a la China Suárez

El reciente estallido de una nueva denuncia, esta vez de parte de Mauro Icardi hacia Wanda Nara sumó la voz de Andrés Nara, padre de la empresaria, quien decidió pronunciarse públicamente sobre el conflicto, criticando al futbolista y manifestando su apoyo a sus nietas.
El enfrentamiento entre la expareja, que ya arrastraba una larga historia de desencuentros mediáticos y judiciales, se intensificó en las últimas horas tras una grave acusación del delantero del Galatasaray. Icardi insinuó que la madre de sus hijas habría consumido sustancias, lo que provocó una respuesta inmediata y contundente de la conductora de MasterChef y Bake off Famosos Argentina a través de sus redes sociales. “Tenés que ser muy hijo de p…, sabiendo que la mamá de tus hijas tiene leucemia y está constantemente controlada y medicada, querer instalar que pueda haber consumido alguna sustancia que jamás consumí, ni antes ni mucho menos ahora”, escribió Wanda, quien además denunció que el objetivo de Icardi sería “sacarme a mis hijas y llevarlas a vivir con vos, lo que te hace aún más hijo de p…, ya que de una y mil maneras expresaron todos no querer vivir con vos ni verte”.
La empresaria también señaló que el deportista, actualmente radicado en Turquía, lleva diez meses sin pagar la cuota alimentaria ni la obra social, y recordó que él manifestó en reiteradas ocasiones su intención de obtener la tenencia de las niñas. La animadora de Telefe remarcó que la falta de pago ya es cuestión de la Justicia y que se cansó de las acusaciones de Mauro Icardi desde que se separaron.

Wanda Nara denunció la falta de pago de la cuota alimentaria y la obra social por parte de Icardi (Instagram)
En este contexto, Andrés Nara compartió su visión sobre el conflicto. Durante una nota en el programa DDM (América TV), el padre de la empresaria expresó: “Yo no hablo nunca jamás ni en contra ni a favor del padre. Todos saben lo que yo pienso de él, pero no deja de ser el padre. Voy a respetar esa posición como él que no me respetó como abuelo”, declaró. A pesar de su postura de respeto hacia el rol paterno de Icardi, Andrés no ocultó su desaprobación hacia el futbolista, afirmando: “Con este flaco nunca jamás estuvimos bien, no me interesa lo que piensa de mí”. Además, dejó claro que, en caso de cruzarse con Icardi, optaría por ignorarlo completamente.
Según relató el propio hombre, las niñas sufrieron al ver imágenes de su padre compartiendo momentos con los hijos de su actual pareja, la China Suárez. “Las nenas son grandes, ven, escuchan y le dicen. Ven que el papá estuvo festejando con los hijos de la novia de él y para los chicos es un dolor terrible, les dolió muchísimo ver esa situación”, explicó el abuelo, que además se encargó del cuidado de las menores durante la reciente estadía de Wanda en Europa.

Andrés Nara destacó el dolor de sus nietas al ver a Icardi con los hijos de la China Suárez
En relación con el rumor sobre la posible decisión de una de sus nietas de cambiarse el apellido, el también padre de la modelo Zaira Nara fue categórico: “Estoy al tanto, no estoy de acuerdo pero respeto la idea de la nena. Eso va en cada uno. Aparentemente ella lo bloqueó”, afirmó.
La figura de la China Suárez también fue objeto de comentarios por parte de Andrés. El papá de la empresaria expresó su sorpresa ante la decisión de la actriz de mudarse a Turquía con sus hijos, considerando que los padres de los niños permanecen en Argentina. “A mí me llama mucho la atención eso, los padres de sus hijos están acá. ¿Dónde está la consideración? Es un concepto medio extraño. No sé cómo piensan las mujeres con respecto a la pareja. Wanda estuvo mucho tiempo con él mientras yo estaba en desacuerdo, pero quizás la China está con él por interés. Si estás enamorado no sé si te expones tanto a vos mismo, a tu familia, a tu pareja, pero es mi concepto”, reflexionó a modo de cierre.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






