La razón por la que Ángela Aguilar no fue a la fiesta de solteras de Shakira: “Hubiera sido un error”

En el encuentro participaron varias famosas como Lele Pons, Danna Paola, Belinda y Sheinnys Palacios.
Compartir en:
Hace más de un mes que la cantante colombiana Shakira lanzó su última canción ‘Soltera’, una oda a su estado civil luego del fin de su relación con el exfutbolista español Gerard Piqué a principios de junio de 2022.
En el tema musical, la barranquillera hace alusión a que tiene “derecho de portarse mal para pasarla bien”, ya que está “suelta y ahora puede hacer lo que quiera”, rematando con la estrofa “se pasa rico soltera”.
Desde la previa y el lanzamiento de la canción, a la artista de 47 años se le ha visto muy feliz junto a varias de sus amigas y colegas disfrutando de su soltería, como cuando organizó una fiesta que se llevó a cabo en la casa de la también cantante e influencer Lele Pons.
En dicha reunión fueron captadas varias famosas, entre ellas, Danna Paola, Belinda, Kenia Os, Greeicy, Sheinnys Palacios y Fariana, quienes disfrutaron de la celebración de “amistad y coleguismo”, según una publicación de Shakira en sus redes sociales.
Tras semanas de la fiesta, trascendió información sobre una famosa que habría sido descartada previamente de la lista de invitadas al encuentro: Ángela Aguilar.
TVNotas, sitio web de espectáculos de México, indicó que conversó con una persona que trabaja con Shakira quien reveló el motivo por el que la colombiana no invitó a Aguilar.
“Hay que aclarar que la reunión no fue precisamente de ‘solteras’. Porque Lele Pons tiene esposo. Más bien fue un momento de chicas amadas por el público que se han vuelto virales y poderosas por su música”, dijo la fuente.
En conversación con el medio antes mencionado, la fuente agregó: “Era evidente que Shakira no iba a invitar a una mujer que han cancelado en varias ocasiones y que para muchas no ha sido un ejemplo a seguir. Shakira crea canciones para las mujeres engañadas, hombres infieles y el desamor. ¿En qué parte entraría Ángela? Sería incongruente invitarla”.
Es de mencionar que Ángela Aguilar estuvo en el centro de las críticas luego de contraer matrimonio con Christian Nodal, quien era esposo de de su amiga Cazzu, lo que la llevó a ser llamada como ‘Ángela Panini’ o ‘Ángela Chía’, en referencia a otras historias de amor de famosos como al de Shakira.
“El objetivo es empoderar a las mujeres engañadas, no ‘a las que engañan’. Esa es la parte que nadie ha entendido bien. Ángela es señalada por interponerse en una relación. Incluso se ha dicho que en el pasado, Nodal también engañó a Belinda con ella”, agregó.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






