Ángela Aguilar reaparece con radical cambio de look y desata críticas con trend viral de TikTok: “Fun-Hadas” |Video
La intérprete de regional mexicano cambió su corte de cabello tras concluir la gira promocional de su disco ‘Nadie se va como llegó’

Ángela Aguilar reapareció en redes sociales con un radical cambio de look: se quitó las extensiones.
Hasta el momento, se desconoce por qué la intérprete de regional mexicano se deshizo del cabello postizo que lució durante toda la gira promocional de su nuevo disco ‘Nadie se va como llegó’; sin embargo, se sabe que tampoco regresó a su icónico corte de cabello estilo bob.
Y es que apareció con un corte de cabello a la altura de los hombros en un video que recientemente grabó con su amigo, el influencer Kunno.
Critican a Ángela Aguilar y Kunno por su nuevo video ‘Fun-Hadas’
La cantante mostró su nuevo look en un video que grabó con el influencer, con quien tiene una estrecha amistad desde hace varios meses. En éste ambos aparecen bailando y brincando en una sala y corresponde a un trend viral sobre las hadas.
“Las Fun-Hadas”: escribió Kunno sobre el video que minutos después habría eliminado debido a la ola de críticas que recibieron tanto él como la intérprete.

“Las más odi-hadas.”
“Glen y Glenda- hadas.”
“Kunno es lindo saliendo solo!“
“Kunno no soporto la Fun-Hada.”
“Pasarán a ser las odi Hadas.”
“Angela ya cumplí 1 año de funada, ni Gomita ni Ricardo.”
“Enserio que Ángela se humilla sola.”
“Se suben y no se aguantan, ya lo borro.”
No obstante, algunos internautas defendieron a la cantante y halagaron su belleza.



Ángela Aguilar desata memes tras confesar que viaja con una parrilla portátil por Christian Nodal
La cantante concedió una entrevista para Pati Chapoy, en donde reveló que viaja con una parrilla portátil para complacer los antojos de su esposo Christian Nodal. Esto a pesar de que suelen ir acompañados de un chef personal.
“Yo aprendí algo de mi abuela Flor y ella siempre llevaba su parrillita en el autobús, en el avión, donde sea que estaban, en el hotel. Siempre le hacía a mi papá, a mi tío y a mi abuelo huevito, tortitas y mole. Con Christian la verdad le hago lo mismo, lo que se antoje, la verdad comemos muchísimo, nos encanta comer”, contó.
“De repente me dice: ‘Amor, me haces un huevo en salsa’. Lo que sea… y ya voy yo. He aprendido de todas las personas en mi familia (…)Mi abuelita Flor era muy de comida mexicana y cada vez que ella se metía a la cocina yo la grababa para tratar de seguir sus recetas”, añadió.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






