Cazzu revela que Inti lloró de tristeza al escuchar una canción que escribió tras romper con Christian Nodal
La cantante confesó que su bebé de casi 2 años de edad toma clases de música y circo

Cazzu lleva varios meses entre las principales tendencias de redes sociales por el lanzamiento de su nuevo álbum ‘Latinaje’. Y es que no solo sorprendió a sus fans con su combinación de ritmos, también con sus letras, pues muchos consideran que esconden indirectas para Christian Nodal.
Entre las 14 canciones que integran el disco destaca una en especial. Se trata de La Cueva, un tema de desamor que, según contó la artista argentina en entrevista para Vogue México y Latinoamérica, escribió tras su ruptura con el mexicano.

“Nosotros nos inspiramos de nuestras vivencias, pero esa inspiración está colmada de fantasía y de subjetividad. La gente escucha estas canciones que en algunos momentos se les puede considerar que son literales, pero en realidad son la pura subjetividad mía y están envueltas en toda esta fantasía, por eso se llama inspiración”, comentó.
Si bien, Cazzu se inspiró en las emociones que sintió tras su rompimiento con Christian Nodal, sus canciones no necesariamente reflejan lo que piensa en la actualidad sobre el padre de su hija Inti, sino la emoción del momento.
Cazzu revela cómo reaccionó Inti al escuchar ‘La Cueva’
La rapera asistió como invitada especial al programa ‘Tapados de Laburo’, donde fue cuestionada sobre cómo reaccionó su hija al escuchar su nuevo álbum ‘Latinaje’ y su respuesta conmovió a los conductores.
“Ella tiene reacciones muy específicas para los videos, por ejemplo Ódiame no le gusta, la angustia mucho. El día que pusimos Ódiame, entre la canción y el video fue como un llanto de preocupación, como de ‘estoy preocupada de ver a mi mamá en esa situación’”, contó.
La situación no cambió mucho cuando la bebé de 1 año y 8 meses escuchó La Cueva: “Le pasó tristeza; ella lloró la primera vez que vio y escuchó esa canción, pero más de tristeza”.

“Mala Suerte le encanta, la baila así con la sombrilla y Menú de Degustación es la que más me gusta”, agregó la cantante.
Eso no fue todo, Cazzu también contó que su bebé suele pedir sus canciones cuando le propone escuchar música y la ha descubierto aplaudiéndole.
Finalmente, compartió que la hija que tiene con Nodal ya mostró un interés especial por la música.
“Tiene su vida propia, unas clases; va a música, a circo, cosas muy divertidas que a ella le gustan mucho. Le gustan mucho los niños, conocer gente. Trato de que vaya al parque con la niñera; ella medio hace su vida”, declaró.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






