LCDLF All-stars: Manelyk confiesa que Uriel fue “su crush”; así reaccionó Caramelo ¿se le rompió el corazón?

‘La casa de los famosos All-stars’ sigue dando mucho de qué hablar. En esta ocasión, no fue por una pelea entre habitantes, sino por un posible romance entre Uriel del Toro y Manelyk González, quien recientemente se convirtió en la líder de la semana.
Si bien la influencer había mostrado cierto interés por Luca Onestini, en las primeras semanas del show, últimamente se ha acercado más al modelo mexicano.
Incluso, durante la gala de este 5 de marzo, la joven confesó que Uriel había sido su “crush” cuando estudiaba la preparatoria, causando todo tipo de especulaciones en redes sociales sobre un noviazgo entre ellos.

Así fue como Manelyk confesó que Uriel fue su “crush”
En la gala, los conductores le recordaron a Mane que, previo a entrar a La casa, se le cuestionó con quién subiría a la suite, en caso de ganar el liderazgo.
Aunque en aquel momento su decisión era secreta, expresó que había escogido a esa persona debido a que se sentía muy atraída por él en el pasado, pues le parecía una persona sumamente atractiva.
Ahora que ganó la prueba del líder, los presentadores revelaron el secreto, provocando un momento algo incómodo entre Mane y Uriel. Tras un breve silencio, dejó claro que su atracción hacia él ya había pasado y ahora escogió a Alejandra para subir a la suite debido a la inesperada amistad que formaron.
“Uno puede decir muchas cosas cuando estás afuera de La casa, pero las cosas cambian. Aquí es como otra dimensión”
Manelyk González
¿A Caramelo se le rompió el corazón tras la confesión de Manelyk acerca de Uriel?
Las palabras de Mane afectaron un poco a Caramelo, quien, en su momento, confesó que haría de todo para conquistar a la influencer.
Al cuestionarle su opinión sobre lo dicho acerca de Uriel, así como la decisión de Mane por subir a la suite con Alejandra, la celebridad señaló que esto no afectaría en nada sus intenciones con la influencer.
“Muchos pensaron eso (que me llevaría a a suite), pero yo no pensé eso. Eso (el romance) tiene que pasar natural, que fluya, que sea porque la otra persona quiera, no porque yo quiera. Nada es obligado. Se entiende, se llevó a su amiga. En La casa, estamos toditos juntos”, puntualizó.
La respuesta de Caramelo fue aplaudida por los presentadores, en especial por Javier Poza, quien destacó que era todo “un caballero”.

Exhiben a Uriel “babeando” por Manelyk
En medio de este aparente triángulo amoroso, los fans del show compartieron algunas imágenes en los que se puede ver a Uriel del Toro “babeando” por Manelyk, mientras esta buscaba algo en su cama.
La mirada “romántica” de Uriel ocasionó que un fuerte debate en redes sociales. Algunos creen que la confesión de Mane podría ayudar a que Uriel se acerque más a ella y le “confiese su amor”, mientras que otros consideran que Caramelo es la mejor opción para la influencer.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






