De Dajabón a Telemundo, la historia de Caramelo, el dominicano de “La casa de los famosos”
El apoyo del público hacia Carlos Cruz comenzó a crecer tras su enfrentamiento con Lupillo Rivera

Con apenas 18 años, Carlos Antonio Cruz “Caramelo” emigró de su natal Dajabón, República Dominicana, hacia la ciudad de Nueva York junto a su hermano de 17 años en busca de mayores oportunidades para mejorar la calidad de vida de su familia.
El participante de “La casa de los famosos All-Stars” tuvo que trabajar en una carnicería antes de hacerse viral por sus cómicos videos recorriendo las calles neoyorquinas como repartidor de paquetes de United Parcel Service (UPS).
“Cuando entro a la paquetería, yo solo empecé normal siendo yo y muchas personas empezaron a grabarme y me decían: ‘Oye, tú tienes talento, yo veo algo en ti’. Yo me quedaba ‘pero, ¿qué es lo que tú ves en mí? Yo lo que ando es entregando paquetes y siendo yo, no sé lo que tú estás viendo’. Nunca me vi venir llegar a algo tan lejos”, confesó recientemente.
Aunque fue criado por su madre y sus abuelos, Carlos Cruz “Caramelo” admitió que tuvo un padre presente a pesar de no haber vivido bajo el mismo techo con él, incluso, hoy lo cataloga como un héroe y la persona que lo influyó, pues lo hacía sentir seguro.
“Nunca me hizo falta mi padre porque siempre estuvo presente en cada cosa que hice”, expresó durante su entrevista de “Caramelo por Caramelo“, segmento que forma parte de la programación del reality de convivencia de Telemundo.
En la conversación presentada la noche de este miércoles, también habló de la muerte de su abuelo, a quien no pudo expresarle su amor en vida.
“Le pediría perdón porque nunca me di cuenta del hombre tan bueno que era, nunca tuve la oportunidad de sentarme, de conversar con él, de saber el hombre que era, siempre estaba trabajando”, contó.
Asimismo, reveló que recibir la noticia del deceso de su abuela también fue un momento difícil en su vida y entiende que ha sido “lo peor que me ha pasado” y ella representa una señal que aparece cada vez que está por pasar algo bueno, como ocurrió antes de ser seleccionado como uno de los habitantes.
El apoyo del público hacia Carlos Cruz comenzó a crecer tras su enfrentamiento con Lupillo Rivera, quien alegaba desconfiar de la lealtad del concursante cuando ambos pertenecían al mismo equipo. Actualmente es considerado uno de los favoritos para ganar el premio mayor de 200 mil dólares en esta nueva versión “La casa de los famosos”, tanto que su comunidad en Instagram pasó de 17 mil a 146 mil seguidores en dos meses.
También ha logrado ganarse el cariño de millones de televidentes por la lealtad que demuestra ante sus compañeros, la honestidad con la que hace frente a sus rivales, su acento cibaeño (del norte de República Dominicana) y las jocosas palabras que evidencian sus orígenes, entre ellas: “¡Qué película!”, “¡Fiera!” y “¡Manito!”.
En noviembre de 2023, el tiktoker visitó el programa de entrevistas de Jennifer Hudson por su presencia en redes sociales gracias al carisma y la autenticidad que lo caracterizan.
Carlos Antonio Cruz “Caramelo”, padre de dos niños, Gabriel y Camila, sueña con incursionar en la actuación, espera filmar películas y series.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






