El misterioso silencio de la China Suárez en redes: ¿problemas en la casa de los sueños con Mauro Icardi?
Hace más de 10 días que la actriz no usa sus cuentas personales para comunicarse con sus seguidores. Rumores de pedidos especiales del futbolista en medio del conflicto judicial con Wanda Nara

Desde que la China Suárez y Mauro Icardi tomaron la decisión de blanquear su relación a principios del mes de enero, la exposición a la que estaban sometidos aumentó exponencialmente. Sin embargo, esto no fue un problema para ninguno de los dos hasta que la situación con Wanda Nara escaló de tal manera que la opinión pública comenzó a afectarlos.
Desde la merienda que se llevó a cabo el viernes 6 de junio, cuando Icardi concurrió al Chateau Libertador con la China Suárez en el automóvil y se desató una nueva disputa por las niñas que tiene en común con Wanda, el silencio en las redes sociales de la actriz habla en volúmenes.
Durante ese tiempo, Eugenia solo subió un posteo una única vez tras recibir amenazas en las redes sociales, pero luego de que hizo público este hecho fue su abogado, Agustín Rodríguez, el encargado de hacer de vocero de la actriz.
Hace casi dos semanas que no comparte historias, ni posteos ni reels cuando generalmente subía contenido todas las mañanas, camino al colegio de los niños, durante sus almuerzos o debido a la promoción de alguno de sus trabajos. También llenaba su feed y sus historias de fotos románticas con el deportista. Por su parte, el delantero del Galatasaray tampoco comparte demasiado contenido de su vida por estos días. Lo último que mostró fue la escapada que hizo la pareja a Uruguay el fin de semana del Día del Padre. En esa ocasión, la China y Mauro visitaron la casa de Natalia Antolín, amiga de la actriz, que es uno de los sitios de refugio de la China, ya que allí estuvo cuando se reconcilió con Benjamín Vicuña y donde bautizaron a su hija Magnolia.

En las últimas horas, trascendió que Icardi le habría pedido a su novia que ponga en segundo plano a su círculo íntimo, compuesto por su amiga de toda la vida y representante Carolina Nolte y por Juanma Cativa, el peluquero que trabaja para ella. Cabe recordar que en los distintos viajes que hicieron al exterior fueron acompañados por varios de los amigos de Eugenia, por lo que esto podría haber generado cierto malestar en el paraíso, como Marcelo Mancha Latorre.
En A la tarde (América TV) deslizaron que Mauro quería tener más intimidad. “La China Suárez es una persona muy amigable, que tiene mucho entorno o tenía. Y de alguna manera ese entorno, que la acompañaba a sol y a sombra, al parecer al día de hoy uno lo busca y no lo encuentra”, comenzó diciendo Cora Debarbieri.
“Al parecer, Mauro Icardi le habría expresado a la China Suárez algunas incomodidades ante ciertas personas de su entorno más íntimo”, sostuvo la panelista y aseguró que Cativa y Nolte no están más presentes en la vida diaria de la actriz de Casi Ángeles. Más allá de que no se vean en las fotos, el peluquero de Suárez se encuentra acompañando a Emilia Mernes en su gira por Europa, por lo que está a un océano de distancia. Tampoco es menor recordar que la última vez que estuvieron todos juntos fue en el gran festejo de Pascua que organizó la pareja en la casa de los sueños de Nordelta.
“Mauro Icardi quizás le expresó a la China Suárez ganas de tener un poco más de intimidad, de tener momentos más de ellos dos solos, donde no participen tantos”, comentó. “El problema es que con el resto de sus parejas esto no ocurría porque ella seguía siendo la China Suárez, no le ponían ni le imponían condiciones. En esta oportunidad, al parecer estaría aceptando cosas que quizás en su momento no aceptaba”, reflexionó la panelista.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






