El sorprendente origen de Pati Chapoy: de vender f...

El sorprendente origen de Pati Chapoy: de vender fierros viejos a reina del espectáculo

Pati Chapoy vendía fierros viejos de niña para acercarse al mundo del espectáculo, sin saber que luego lo conquistaría

La conductora de TV Azteca recordó varios episodios de su vida en donde las carencias económicas estaban presentes

(Zurisaddai González/Infobae)

“¡Se compran, colchones, lavadoras, estufas, microondas o fierros viejos que vendan!“ es una de las grabaciones que resuenan desde hace décadas en las calles de todo México.

Y antes de ser una de las figuras más influyentes en la televisión mexicana, en una ocasión Pati Chapoy tuvo que ingeniárselas y vender algunos artículos de este tipo para poder ir al cine, pues no contaba con recursos económicos para darse ese gusto.

¿Cómo fue que Pati Chapoy vendió fierros viejos?

En una antigua entrevista con Yordi Rosado, la ahora conductora de Ventaneando detalló que uno de los momentos que marcó su infancia fue cuando, sin dinero para ir al cine, tuvo que ingeniárselas para conseguirlo.

“¿Cómo le haces para entrar al cine si no tienes dinero? Entonces yo le dije a mi hermana: ‘Qué tal si buscamos fierro viejo y lo vendemos’”, relató Chapoy. Se viralizó una grabación del “fierro viejo” en inglés en las calles de la CDMX (Tik Tok @dalmazanm1// Cuartoscuro.com)

Armadas con costales, ella y su hermana se lanzaron a recolectar metales por la zona.

“Yo monísima levantando un alambre de ese tamaño (muy pequeño) al costal”, relató.

Sin embargo, Pati rememoró que su hermana decidió hacer un poco de trampa.

“Mi hermana llenó de mucho fierro, pero le puso piedras para que pesara más. Yo no me atreví”.

Entre risas, Pati ahondó en que después de la recolección acuideron a vender los fierros, compraron sus boletos, y lograron ver la película.

“Era una película protagonizada…”, sentenció intentando recordar el filme y añadió: “eran un par de hermanos, te estoy hablando hace 60 años o más”.

El sueño de ver el circo Atayde sin dinero

La niñez de Pati estuvo llena de recursos para hacer frente a la escasez. En otra ocasión, el Circo Atayde llegó a su localidad. (VENTANEANDO/Captura de pantalla)

“No teníamos dinero para ir a verlo. A mi hermana se le ocurrió que por qué no íbamos un día a investigar cómo podías ir a trabajar. Un día le dijo a la trapecista, dijo que sí, vimos ocho días, ocho funciones”.

Durante una semana entera disfrutaron de los espectáculos desde las entrañas del circo, trabajando tras bambalinas.

“La última, llegó un tío con los boletos para ir al circo y fuimos, pero ya sin el bebé”, contó entre risas, dejando ver el tipo de memorias que forjan la personalidad de una figura pública resiliente.

De esas memorias a la cima del espectáculo mexicano

Detrás de esa niña que vendía fierros estaba el germen de una periodista tenaz. Con el paso de los años, Pati Chapoy estudió en la Escuela de Periodismo Carlos Septién y se abrió camino en el mundo del espectáculo. Pati Chapoy propuso crear una reforma que permita que personas mayores de 70 años dejen de pagar impuestos. (Foto: Ventaneando, YouTube)

Hoy, es una de las figuras más importantes en TV Azteca y conductora de Ventaneando, programa que encabeza desde hace décadas junto a figuras como Pedro Sola, Linet Puente y, hasta su fallecimiento, Daniel Bisogno.

Con una trayectoria construida a base de olfato periodístico, temple y una enorme disciplina, Chapoy es considerada un referente del periodismo de espectáculos en México.

Su historia inspira porque recuerda que incluso las trayectorias más exitosas pueden tener los comienzos más humildes.

Related Articles

News 6 months ago

Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.

Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas…

News 6 months ago

Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.

Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano…

News 6 months ago

El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.

El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia…

News 6 months ago

Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.

Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y…

News 6 months ago

Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.

Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos…

News 6 months ago

El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.

El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a…

News 6 months ago

El polvo del camino parecía una mortaja suspendida en el aire caliente del mediodía. Doña Carmen, con sus setenta y dos años a cuestas y un corazón que latía con la irregularidad de un reloj viejo, observó el rancho desde la ventanilla de la camioneta. Había dejado el pueblo con una maleta de cuero cuarteado y una esperanza frágil: que su hijo Martín, aquel niño que ella había criado entre surcos y sacrificios, fuera el puerto seguro para sus últimos días.

El polvo del camino parecía una mortaja suspendida en el aire caliente del mediodía. Doña…

News 6 months ago

El Audi R8 negro se detuvo frente a la fachada de ladrillo visto y pintura desconchada en las afueras de la ciudad. El contraste era una herida abierta: el brillo impoluto de la ingeniería alemana contra el gris cenizo de un refugio que parecía sostenerse solo por la inercia de la necesidad. Leonardo Ruiz permaneció dentro, con el motor encendido, dejando que el aire acondicionado mantuviera su burbuja de privilegio a salvo del calor pegajoso de la tarde.

El Audi R8 negro se detuvo frente a la fachada de ladrillo visto y pintura…

News 6 months ago

El servicio en Ilgio era menos un servicio y más un ataque de pánico sincronizado. En el corazón del distrito financiero de Manhattan, el restaurante era una catedral de mármol, caoba y dinero antiguo. Era el tipo de lugar donde una botella de vino costaba más que el alquiler de Sofia y los clientes hablaban en susurros sobre fusiones, adquisiciones y cosas que a personas normales las meterían en la cárcel federal.

El servicio en Ilgio era menos un servicio y más un ataque de pánico sincronizado.…