“¡Enternecedor! Rafael Araneda comparte un momento padre e hijo con su pequeño Benjamín”
A veces no hace falta una gran producción, ni un discurso emotivo, ni una canción de fondo. Hay gestos tan simples y poderosos que lo dicen todo sin abrir la boca.
Eso fue lo que compartió Rafael Araneda con sus seguidores: un video en el que aparece caminando con su hijo Benjamín… y nada más.

AL FINAL DEL CONTENIDO TE DEJAMOS EL VIDEO
Pero ahí está la magia. No hizo falta agregar palabras para que todos entendieran que ese instante tenía un peso emocional especial.

Rafael no está actuando, no está conduciendo un programa ni dando un mensaje. Solo está caminando, al lado de su hijo, disfrutando del momento más puro que puede tener un padre.
Y no es casualidad que haya decidido compartirlo. En tiempos donde todo es ruido, ese pequeño silencio entre paso y paso se volvió un mensaje en sí mismo.

Porque ser papá no se trata solo de estar, sino de acompañar. Y eso es lo que él mostró: presencia real, amor genuino y conexión sin filtros.
El gesto fue simple, sí, pero quienes conocen el valor de una mirada o de una caminata al lado de un hijo, saben que esos son los momentos que quedan para siempre.

No hace falta que el niño diga nada, ni que el papá explique. Basta verlos juntos, compartiendo el camino.
News
El peso de los puños rotos
El peso de los puños rotos El aire dentro del Olympic Auditorium de Los Ángeles, aquel 15 de marzo de…
En el estacionamiento del aeropuerto de la Ciudad de México, encontré a mi hija dormida dentro de su coche junto a sus gemelos. Le pregunté: —¿Dónde están los ocho millones de pesos (150 mil dólares) que invertí en tu startup? Rompió en llanto. —Mi esposo y su familia se llevaron todo… me hicieron pasar por loca. Sentí que se me nublaba la vista. —Recoge tus cosas —le dije—. Vamos a arreglar esto ahora mismo.
En el estacionamiento del aeropuerto de la Ciudad de México, encontré a mi hija dormida dentro de su coche junto…
Lo dejaron plantado en el altar, y él se casó con su esclava que tanto lo amaba…
Lo dejaron plantado en el altar, y él se casó con su esclava que tanto lo amaba… Ella lloraba escondida….
El peso de lo invisible
El peso de lo invisible Don Esteban Montoya entendía el silencio mejor que nadie. En su mundo, el ruido solía…
La herencia del silencio: El precio de un hilo suelto
La herencia del silencio: El precio de un hilo suelto El calor en Cuernavaca siempre ha tenido una textura particular;…
El eco de una sonrisa perdida
El eco de una sonrisa perdida Catalina Reyes creía en el poder de las imágenes. Durante una década, su agencia…
End of content
No more pages to load






