
Alicia Villarreal llegó a Nuevo León para ratificar su denuncia contra Cruz Martínez en la Fiscalía Especializada en Feminicidio y Delitos Cometidos Contra las Mujeres.
Al llegar al lugar, bajó de su camioneta acompañada por su equipo legal y sin ofrecer declaraciones a los medios, quienes la esperaban al exterior.
Después de siete horas dentro de la dependencia, la intérprete de temas como “Te aprovechas” y “Te quedó grande la yegua” salió y habló con la prensa por primera vez, luego de días de haber hecho una seña de auxilio al terminar su presentación en Michoacán.
Además de agradecer a los medios por la espera al exterior del recinto, también envió un mensaje a las autoridades, pues confía plenamente en que se tomarán las decisiones correctas.
“Les agradezco que se hayan esperado tantas horas, también les agradezco a las autoridades que me han dado el tiempo, al público, a toda la gente”, expresó visiblemente cansada a distintos medios.
Y agregó: “Estoy llevando esto que ha sido difícil, entonces nada más hemos venido a declarar estos hechos y pues ya, las decisiones finales ya las tomarán”.

Por su parte, la abogada detalló que la cantante de música ranchera acudió con las autoridades para detallar todo lo que ocurrió, asimismo, aseguró que respondió las preguntas necesarias, por lo que solo queda esperar a que se tomen las decisiones correspondientes.
“Nosotras no podemos decir si le van a poner una medida, si va a venir a declarar. Todo lo que se tenga que hacer, las autoridades dan las pautas”, setenció.
Por qué Alicia Villarreal denunció a Cruz Martínez, su esposo
Martha Alicia Villarreal Esparza, nombre de pila de la cantante, encendió las alarmas de sus seguidores cuando hizo una seña de auxilio al terminar su presentación en Michoacán el pasado domingo 16 de febrero.
Horas más tarde, trascendió que la famosa fue agredida físicamente por su esposo dentro de su domicilio. De acuerdo con la periodista Ana María Alvarado, el productor musical intentó ahorcarla, pero Villarreal logró separarse y pedir ayuda a su hermana, quien la llevó hasta el hospital.

Mientras estaba en revisión médica, el Ministerio Público del lugar le tomó su declaración, por lo que en ese momento no tuvo que trasladarse hasta la Fiscalía.
Hasta ahora, Cruz Martínez, padre de dos hijos de la cantante, no se ha pronunciado al respecto, pero en algunos medios ha trascendido que salió del país y regresó a su lugar natal, Estados Unidos.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






