Jorge Ramos anuncia su regreso a la TV por una causa que muchos imaginamos

Luego de haberse despedido de Univision en diciembre pasado tras casi 40 años como uno de sus rostros más emblemáticos en el noticiero estelar, Jorge Ramos ha anunciado su regreso al periodismo.
En su momento, el veterano comunicador expresó su gratitud por el tiempo vivido en la cadena:

«Estoy agradecido por estas cuatro décadas y por formar parte de un equipo que marcó la diferencia en el periodismo latino en EE.UU.»
VER EL VIDEO DE JORGE RAMOS DONDE EXPLICA POR QUE REGRESÖ AL FINAL DE ESTE CONTENIDO.

Tras meses alejado del foco mediático, Ramos utilizó sus redes sociales este domingo para confirmar que vuelve a la escena informativa.
En un video publicado en Instagram, compartió con sus seguidores: “Ya estoy de regreso. Estuve fuera un tiempo por diversas razones, pero este es el momento de volver para contar lo que está pasando.”

Ramos, pareja de Chiquinquirá Delgado y padre de Paola y Nicolás, expresó su preocupación por los recientes acontecimientos en Estados Unidos, como el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles.
Destacando que “aunque la violencia debe ser rechazada, también hay que comprender las razones del descontento entre los inmigrantes.”

El periodista anunció que se trasladará a Los Ángeles para conocer de primera mano lo que sienten y viven las comunidades latinas.
“Estoy listo para escuchar sus historias y compartirlas con total transparencia e independencia.”

A partir de este lunes, Ramos estará disponible a través de múltiples plataformas digitales y se comprometió a mantener un contacto directo con la audiencia desde sus propios dispositivos móviles.
El anuncio fue recibido con entusiasmo por sus seguidores, quienes destacaron la importancia de su regreso: “Tu voz vuelve en el momento más necesario, Jorge. Gracias por seguir informando con ética y compromiso.”
VIDEO
CLIC AQUI PARA VER EL VIDEO
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






