Hija de Chiquinquirá Delgado se casará con millonario empresario

La actriz e influencer Marielena Dávila, hija de la reconocida presentadora Chiquinquirá Delgado y del cantante Guillermo Dávila, sorprendió a sus seguidores al dar a conocer una de las noticias más importantes de su vida personal: su compromiso matrimonial.
El anuncio, que rápidamente se volvió tendencia entre sus fans y colegas, desató una ola de felicitaciones y buenos deseos para la joven artista, quien inicia este nuevo capítulo en pleno auge de su carrera.
VER AL FINAL DE ESTE ARTICULO LA REACCION DE CHIQUINQUIRA A ESTA NOTICIA DEL COMPROMISO.

Tras un 2024 lleno de logros, viajes y experiencias memorables, Marielena abrió el 2025 con una declaración de amor pública.
El pasado 28 de enero, compartió en sus redes sociales varias fotografías del instante en el que su pareja, el empresario John Lowell, le pidió matrimonio en un entorno paradisíaco de las Bahamas.

Junto a las imágenes, escribió: “Por toda una vida de nosotros”, acompañado de un emoji de anillo y etiquetas relacionadas con la ocasión.
Poco se sabe de Lowell, un economista y empresario de gran éxito que ha preferido mantener un bajo perfil mediático.

Cercano a la familia Dávila-Delgado, ha logrado mantener su vida personal alejada de los reflectores, aunque en redes sociales se han dejado ver juntos en viajes y momentos especiales.
Recientemente, disfrutaron de unas vacaciones en Courchevel, Francia, donde él ayudó a Marielena a aprender a esquiar.

El detalle que más captó la atención fue el deslumbrante anillo de compromiso: un diamante ovalado montado en oro amarillo, que Marielena mostró con orgullo mientras posaba en el espectacular paisaje caribeño.
La pedida tuvo lugar dentro de un corazón formado con piedras sobre el césped, un gesto romántico que hizo aún más especial la propuesta.

Con este compromiso, Marielena Dávila no solo celebra el amor, sino que también da un paso firme hacia una nueva etapa en su vida personal, marcada por la discreción y la felicidad compartida.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






