“¡Impactante! Pedro Ferriz destroza a Daniel Bisogno tras su muerte y lo manda al infierno con duras palabras: ‘Hijo de la chin…’ ¿Qué sucedió entre ellos?”

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El reconocido experiodista de Televisa y de programas internacionales, Pedro Ferriz Hijar, ha empleado sus redes sociales para despedirse de Daniel Bisogno tras anunciarse su trágica muerte. Pero, contrario a la dolida familia y amigos, el comunicador no lloró, sino que lo destrozó sin piedad, asegurando que era un “pedazo hijo de la ching…” que estaba seguro que se va al infierno por lo que hizo en vida.

Pedro Ferriz se lanza contra Daniel Bisogno y afirma se fue al infierno por ser un 'hijo de la chin...'

Ferriz Hijar en el mes de diciembre del 2023 lanzó una fuerte amenaza en contra del presentador de Ventaneando, señalando que cuando se lo topara de frente deseaba que tuviera “los huev…” de decirle a la cara todas las mentiras que dijo en su programa y ver de “a como nos toca”. Daniel en el vespertino de TV Azteca leyó un articulo de TV Notas, en el que señalan que supuestamente la esposa del periodista lo encontró en la cama con una transexual.

Incluso, un día antes del deceso de Daniel, el presentador del noticiero Nacional, Cierre de Edición, de la Cadena Estrella TV, afirmó que desde su punto de vista, el presentador no merecía recibir un nuevo trasplante, porque era un “pend…” y había más necesitados que él: “¿Cómo es posible que un pen… como @DaniBisogno lleve 2 hígados y 1 riñón, cuando la lista de pacientes es tan grande? No le deseo la muerte… Pero un pend… como el merece el Karma de su miserable vida desprestigiando a todos con sus mentiras”.

Usualmente, cuando alguien muere, incluso artistas con los que se tienen problemas, suelen salir declarar de manera respetuosa, y aunque no los alaban como otros, simplemente evitan hablar mal de los difuntos, hecho que no hizo Pedro, ya que mediante su cuenta de X, anteriormente conocido como Twitter, afirmó que se irá al infierno: “Pues se nos fue Nos vemos en el infierno ahí te esperan tus demonios Daniel Descansar en paz será difícil después de inventar mentiras toda tu vida”.

La amenaza que dio pie a la rivalidad entre Daniel Bisogno y Pedro Ferriz - Infobae

Todos lo pensamos yo solamente lo dije. Dos trasplantes de hígado cuando hay tanta gente esperando para poder vivir. Perdonen pero Daniel solo sembró calumnias y mentiras toda su vida en el mundo del espectáculo”, externó al verse sumamente criticado.

Ferriz Hijar, al ver que fans del actor de Lagunilla Mi Barrio e incluso famosos salieron en su defensa en sus anteriores tuits, este recalcó que ellos no lo entienden, porque solamente hablan desde su privilegio de haber sido personas a las que sí respetó Bisogno y no como él que sufrió un infierno por su culpa: “Todos ustedes que lo defienden no fueron víctimas de las mentiras de Daniel ¡Yo sí! Y si a ustedes les hubiera hecho lo que él me hizo a mi lo mandarían a la ver…”.

Finalmente, con un video, el hijo del periodista Pedro Ferriz Con, resaltó que su problema con el difunto Daniel fue porque en vivo de su programa con Pati Chapoy le inventó muchas cosas, recalcando a los que le pedían que pensara en su familia y su hija, que él no pensó en la familia de él, en sus hijos, esposa y en su reputación o carrera, cuando inventó cosas de él, negándose a pedir disculpas: “NO voy a pedir perdón No sé lo merece. No porque se murió se hizo mejor persona.. A mí me vale madre. Cada quien dónde merece estar”.

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Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.

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Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.

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El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.

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Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.

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Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.

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