La contundente reacción de Camila Galante luego del video viral de Leandro Paredes y Wanda Nara
A través de las redes sociales, la pareja del futbolista compartió una serie de imágenes en medio de los rumores de infidelidad con la empresaria con una potente frase


En medio de los conflictos judiciales en la vida de Wanda Nara, las redes sociales volvieron a sacudir el entorno del fútbol y el espectáculo con la viralización de un video filmado en 2020, donde se ve a la empresaria junto a Leandro Paredes, durante una reunión social que reunió a varios integrantes y parejas del PSG en París. Las imágenes, en las que Wanda aparece en brazos del mediocampista antes de ser lanzada a la piscina, dieron lugar a especulaciones sobre la naturaleza de su vínculo y generaron reacciones inmediatas en redes. Frente a los rumores, la esposa del jugador, Camila Galante, decidió pronunciarse.
Apenas el video volvió a circular en la plataforma X, previamente conocido como Twitter, la reacción de Galante no se hizo esperar. Utilizó sus historias de Instagram para compartir una fotografía de un almuerzo con Paredes, acompañando la imagen con la frase “Almuercito con él”, un mensaje claro dirigido a quienes especularon sobre una crisis de pareja. Horas más tarde, sumó otra prueba de la solidez del vínculo: una selfie tomada junto a su esposo en el espejo de un ascensor, acompañada por un “Te amo” y un emoji de corazón azul. De esta manera, dejó claro que la filtración del video no afectó la relación y que los comentarios sobre una supuesta separación no tienen sustento.
La polémica se instaló luego de que el video del encuentro, que fue organizado por el arquero Keylor Navas, entonces compañero de Paredes en el PSG se viralizara en las redes. Esa reunión, realizada en París, incluyó a varias parejas de los futbolistas, entre ellas la propia Galante, quien aparece en otras escenas captadas esa jornada. Aunque en las imágenes no se distingue el rostro del jugador, los tatuajes coinciden con los del mediocampista argentino, lo que confirmó su presencia en el divertido momento con la mediática.
El contexto relajado del video, grabado hace años, no impidió que surgieran nuevas versiones y rumores. Además de la viralización de las imágenes, en los medios se habló sobre un supuesto mensaje directo que Nara le habría enviado a Paredes en diciembre de 2022, semanas después del título mundial de Argentina en Qatar. Según lo difundido por el periodista Santiago Sposato en el programa DDM (América), el intercambio se habría producido porque ambos poseen casas en el country Santa Bárbara, y era habitual ver al futbolista caminando por el barrio. De acuerdo a la información, Paredes le mostró el mensaje a Camila sin confrontación directa, y el episodio fue conversado luego entre mujeres allegadas al entorno futbolero.
El origen de este dato se reveló en DDM, cuando la periodista Tatiana Schapiro lanzó en vivo: “Me dicen que Wanda es buscona”, lo que motivó el relato del supuesto mensaje en Nordelta. Hasta el momento, ninguno de los protagonistas involucrados ha salido a hacer declaraciones públicas para desmentir o confirmar las versiones. Mientras tanto, otra imagen en blanco y negro en la que una cámara de seguridad captaría a la empresaria besando al futbolista Keita Baldé, también tomó notoriedad en las últimas horas. Según trascendió cerca del streaming La Posta (TV Pública), la fotografía habría sido tomada en una propiedad de Milán en 2021 y fue incorporada por Icardi en la causa de divorcio como supuesto indicio de infidelidad.
El impacto del video con Paredes, sumado a la imagen con Baldé, reactivó la conversación sobre los vínculos personales de la empresaria, justo en medio de la disputa legal con Mauro Icardi y el debate por la custodia de sus hijas. En este escenario, Camila eligió la vía pública y afectuosa para respaldar a su esposo y despejar las dudas ante una polémica que cruzó de nuevo los mundos del fútbol, el espectáculo y las redes sociales.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






