Cazzu le envía mensaje a Javier MileiCréditos: Internet/Imagen IlustrativaBuenos Aires, Argentina.- Cazzu es una de las estrellas más populares de Argentina y del resto de América Latina, además después de su escandalosa ruptura con Christian Nodal, la argentina se convirtió en un icono del feminismo debido a que demostró que era capaz de salir de la relación con la cabeza en alto, mientras se encargaba de cuidar a lo más importante de su vida y se trata de la pequeña hija que concibió con el ‘Forajido’, Inti.Cuando la denominada ‘Nena Trampa’ terminó su relación con Christian Nodal, la famosa no mencionó nada y únicamente habló al respecto cuando tuvo que hacerlo, a través de un podcast con sus amigas, con lo que logró filtrar un poco del sufrimiento que tuvo cuando el intérprete de Botella tras botella se marchó a vivir con Ángela Aguilar. Esta situación dejó en claro que Julieta siempre evitaba mantenerse lejos de la polémica.

Cazzu le envía mensaje a Javier Milei
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Es bajo este contexto que muchas personas se sorprendieron a sobremanera cuando la artista compartió una clara y directa opinión sobre el presidente de Argentina, Javier Milei, quien anteriormente hizo una serie de declaraciones en contra de María Becerra, a quien acusó de mentir e incluso insinuó que sus acciones tendrían tintes políticos: “No tengo nada en contra de los artistas. De hecho festejo el arte y tuve una banda de rock. Festejo el arte, pero si sos artista y vivís de ofrecer tu producto, está perfecto”.
“Ahora, si para vivir del arte necesitás subsidios del Estado, sos un empleado público. Si además sos un instrumento de propaganda política, no estás haciendo arte. A Lali (Espósito) la financiaron (Ricardo Quintela y Martín Insaurralde. Con María Becerra lo mismo: va a un lugar a criticar y encima miente con lo de los incendios”, señaló.
Como e mencionó anteriormente, esto provocó que Cazzu decidiera romper su tradicional línea de silencio, abrir su cuenta de X (red social antes conocida como Twitter) y lanzar un directo mensaje al mandatario: “El presidente solo insulta a las colegas mujeres. Ni siquiera osa inventarle un apodo denigrante a ningún varón de la música habiendo muchos que se pronuncian en su contra. Y esta es la menor de sus expresiones de misoginia”.
La cantante continuó su mensaje recordando algunos actos que podrían considerarse como cuestionables por parte del mandatario, como la ocasión en la que propuso “un plan para eliminar el feminicidio del código penal y el cierre del Ministerio de la Mujer, entre otras. La vida y la integridad nosotras y las disidencias corre un peligro enorme con un impulsor de la violencia de género como él”, concluyó la estrella del rap, generando de esta manera un fuerte debate en redes sociales. Cabe señalar que hasta el momento no ha reaccionado a la publicación de la trapera.
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Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
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Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
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El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
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Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
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Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
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