¡A la venta! ¿Cuánto cuesta el supuesto “calzón de Ángela Aguilar” que se ha hecho viral?
Recientemente en redes sociales se ha hecho el ‘famoso’ calzón que supuestamente usa Ángela.

México.- Ángela Aguilar, reconocida por sus controversias y voz peculiar y reciente ganadora del título “Mujer del Año” de la revista Glamour, ha vuelto a ser tendencia, pero esta vez por una insólita polémica que ha causado revuelo en redes sociales.
En los últimos días, una imagen de un calzón femenino con esponjas, supuestamente vendido bajo el nombre “Calzón de Ángela Aguilar”, ha generado una ola de comentarios y risas en internet. Según el post viral, el artículo se oferta por 120 pesos y estaría disponible en una tienda o bazar.
Aunque no hay evidencia sobre su origen o si realmente está a la venta, la publicación ha logrado captar la atención de miles de usuarios.
El origen del meme viral
La imagen fue publicada por una página conocida por compartir memes e información curiosa, y rápidamente comenzó a circular en redes sociales. En el post, se muestra el mencionado calzón, acompañado de comentarios humorísticos que hacen alusión a la cantante.

Algunos usuarios se sumaron a la broma diciendo que el producto debía estar disponible en mejores condiciones o que, incluso, Pepe Aguilar podría tomar acciones legales. Otros aprovecharon para continuar con la tendencia de humor, diciendo que querían uno “por depósito inmediato”.
La cantante sigue en el foco mediático
Esta situación surge en medio de otras controversias que han rodeado a Ángela Aguilar. Recientemente, la artista fue reconocida por su contribución a la música regional mexicana, pero también recibió críticas en algunos eventos públicos, como durante la grabación de los Kids’ Choice Awards, donde los abucheos llamaron la atención
Aunque el “calzón de Ángela Aguilar” es claramente una broma viral sin base real, no deja de ser un ejemplo del impacto que la cantante tiene en redes sociales, tanto por su carrera como por los rumores y memes que constantemente la colocan en las tendencias. En cualquier caso, la joven artista sigue generando conversación, ya sea por su música o por curiosidades de internet.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






