Esto decía Ángela Aguilar sobre qué significaba para ella Christian Nodal meses antes de iniciar su relación
En una entrevista de febrero de 2024, la cantante habló sobre quien se convertiría en su esposo meses después

Meses antes de que su romance se hiciera público, Ángela Aguilar habló abiertamente sobre la admiración y el respeto que sentía por Christian Nodal, así sobre cómo fue el haber grabado una canción juntos.
En una entrevista concedida en febrero de 2024 al programa de radio colombiano “Kallejiando” de La Kalle, y republicada este 30 de diciembre por ellos mismos, la cantante mexicana compartió anécdotas y opiniones sobre figuras clave de la música, incluyendo al intérprete de “Adiós amor”, quien pronto se convertiría en su pareja sentimental.
“Habíamos tenido una amistad”
Esto decía Ángela Aguilar sobre Nodal meses antes de su relación, en una entrevista en la radio colombiana. (TikTok: La Kalle)
Durante la dinámica de la entrevista, Ángela Aguilar fue invitada a comentar fotografías de personas importantes en su vida y carrera. Al aparecer la imagen de Christian Nodal, la cantante no dudó en expresar el lugar que él ocupaba en la música mexicana contemporánea:
“Sabes que creo que él es el máximo exponente ahorita, obviamente junto a mi hermano, pero es el máximo exponente de la música mexicana de la nueva generación. Yo creo que él, su voz, cómo ha manejado su carrera, sus composiciones… Yo lo admiro muchísimo y siempre lo voy a admirar, de verdad”, comentó.
Ángela también recordó su primer acercamiento profesional con Nodal, cuando él participó en el espectáculo “Jaripeo sin fronteras” en 2018 junto a Los Aguilar, y destacó la amistad que se forjó desde entonces.
“Ya habíamos tenido una amistad desde que él estuvo con nosotros en Jaripeo sin fronteras, que es el show a caballo en 2018, y desde entonces, el ver el éxito que ha tenido, lo feliz que se ha convertido, eso me da mucha alegría”, relató Aguilar.
Detrás del “usted no sea tan coqueto”

La entrevista también abordó el tema de su colaboración musical en “Dime cómo quieres”, tema que ambos lanzaron en 2020.
Ángela contó cómo fue el proceso de grabación y cómo, ante la insistencia de su padre Pepe Aguilar, respondió al famoso “no seas tan mala” de Nodal con la frase ya conocida “y usted no sea tan coqueto”, misma que dijo no quería grabar.
Cabe apuntar que en junio de 2024 ambos aparecerían en un show en donde ambos cambiaría sus respectivas frases, Nodal diciendo “por qué eres tan coqueta, Angelita” y ella contestando “porque eres mi novio, Christian”.
Cabe apuntar que sería finalmente en mayo de 2024, apenas días después de que Nodal anunciara su separación de Cazzu, cuando la pareja se reencontró y comenzó su historia de amor, según ha contado el mismo sonorense.
El propio Nodal ha relatado que fue en ese reencuentro cuando se dieron el primer beso, y para el 14 de mayo de ese año ya estaban iniciando su relación formal, que hicieron oficial hasta junio. Un mes después, en julio, se casaron.
Sobre Pepe Aguilar, su abuela y Peso Pluma

La entrevista en “Kallejiando” permitió a Ángela Aguilar mostrar otras facetas de su vida y carrera. Habló con cariño de Fito Páez, a quien definió como un músico ejemplar y con quien grabó “Brillante sobre el mic”, calificándolo como “lo máximo” y un referente de lo que debe ser un artista.
Sobre Peso Pluma, compartió una anécdota sobre cómo él buscó a través de su escolta en los Latin AMAs, y subrayó lo curioso que le resultó el protocolo de acercamiento, pues su escolta le dijo: “El señor Peso Pluma quiere verla”. Al ser cuestionada sobre una posible colaboración, respondió que nunca dice que no y que en algún momento podría surgir algo juntos.
El programa también le permitió referirse a la exigencia de su padre, Pepe Aguilar, a quien describió como un artista “impecable” y una persona que la ha impulsado a dar siempre lo mejor. “Mi papá es muy exigente y te puedo contar que, en este disco, me metió a grabar las canciones más de tres veces cada una. Él me conoce mejor que yo misma y sabe de lo que soy capaz”, aseguró Ángela.

Sobre su abuela, Flor Silvestre, la consideró una pionera para las mujeres en la música mexicana y un pilar fundamental en su desarrollo como artista.
La admiración por Joaquín Sabina también salió a relucir. Ángela relató cómo se emocionó al verlo recibir un Grammy y cómo tiene una pared llena de letras de sus canciones en casa. Confesó que fue uno de los pocos artistas por los que ha llorado al perder la oportunidad de tomarse una fotografía con él.
En cuanto a sus amistades, la cantante mencionó a Luisa, hija de un empresario amigo de su padre. Dijo que ella no tiene tantas amigas y agregó: “Soy la persona más solitaria que puedes conocer en la vida”.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






