La Justicia le permitió a Mauro Icardi pasar el Día del Padre con sus hijas: los requisitos para el encuentro
El juez Hagopian emitió una nueva resolución en la causa de familia del delantero y la empresaria para este próximo domingo
La batalla judicial de Mauro Icardi y Wanda Nara por la tenencia de las niñas parece no tener fin. Luego del escándalo que se produjo por una sencilla merienda en la tarde del viernes y el pedido del deportista para restituir internacionalmente a las pequeñas al domicilio en Estambul, se suma una nueva resolución del juez Hagopian.
El domingo en Argentina es el Día del Padre, por lo que el juez a cargo de la causa de familia tomó la decisión de permitirle a Mauro pasar el día con las dos niñas que tuvo con Wanda, tal como anticiparon al aire de Intrusos (América).
“En atención al estado de autos, el arduo trabajo desarrollado por el Ministerio Público Tutelar, por el Sr. Defensor de menores y por este juzgado, y dada la propuesta efectuada por la Sra. Nara y la reiterada voluntad del progenitor de encontrarse con sus hijas, con carácter cautelar, inaudita parte y sin prejuicio de lo que oportunamente corresponda decidir, autorizo al Sr. Mauro Emanuel Icardi a mantener un encuentro con las niñas”, dice la primera parte del documento en cuestión.
Y continúa: “El próximo domingo 15 de junio—Día del Padre— el que se llevará a cabo en el bar del edificio Chateau Libertador en el horario de las 13:13 a las 17 horas”. Como hicieron las veces anteriores, le pidieron que se presente en soledad al encuentro en cuestión y mencionaron sin eufemismos a la China Suárez.
“Se hace saber que en esta ocasión solamente deberán estar presentes el Sr. Mauro Icardi y las niñas, sin la presencia de la Sra. María Eugenia Suárez Rivero, pudiendo participar de la reunión los otros hijos menores de la Sra. Nara: Valentino, Constantino y Benedicto López“, detalla el escrito que emitió el juez Hagopian, repitiendo el pedido de que la actriz de Casi Ángeles no esté presente en el festejo.

En la merienda del día viernes, Mauro estuvo con los tres hijos de Maxi López (Foto: Instagram)
Esto no es todo lo que dice el documento, sino que también establece un contacto con el Ministerio Público Tutelar durante la reunión familiar: “Asimismo, se hace saber que durante el encuentro se llevará a cabo una videollamada con la licenciada Fernanda Mattera del Ministerio Público Tutelar”.
En el caso de que nuevamente incumpla con la orden del juez y se presente con su pareja, detallaron las consecuencias: “Para el caso de incumplimiento del Sr. Icardi y ante eventuales actos de hostigamiento y perturbación hacia sus hijas, se le hace saber que será pasible del delito de desobediencia, y que además se dispondrá provisoriamente la suspensión de la comunicación paterno-filial”.
Esta autorización del juzgado 106 podría interferir con los planes que tenía Nara para este día. La intención pasa por crear un ambiente de disfrute y cercanía, sin dejar de lado las particularidades del momento. La figura principal del encuentro será Maxi López, quien viajará a Buenos Aires para reencontrarse con sus tres hijos, Valentino, Constantino y Benedicto. El retorno del exfutbolista a la ciudad abre un capítulo de reuniones y afecto, buscando un domingo distinto en un año cargado de cambios.
Según detalló Rodrigo Lussich en Intrusos (América), Maxi estaría enojado con Wanda por la foto familiar que sus hijos se sacaron con Icardi el viernes pasado durante su encuentro en el bar del Chateau.
El evento del Día del Padre no solo reunirá a los niños y a su papá, sino también a familiares cercanos. Andrés Nara, abuelo de los cinco hijos de Wanda, confirmó su presencia. Por estos días, el empresario muestra todo su apoyo a su hija en la disputa con Mauro Icardi. Distancias personales y posturas claras definen el actual vínculo con el futbolista, a quien nunca aceptó del todo.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






