Mauro Icardi responde desde Estambul a las fotos familiares de Wanda Nara en Rosario
El futbolista y la China Suárez compartieron momentos de pura complicidad con los tres hijos de la actriz. Cuáles fueron los gestos del jugador en las redes sociales que los usuarios de internet relacionaron con su exmujer

Hace días que Mauro Icardi y la China Suárez se reencontraron en Turquía y dieron inicio a una nueva vida juntos en Estambul. Bajo el calor del verano europeo, la pareja aprovechó la temporada para recorrer la ciudad, compartir momentos especiales y afianzar su vínculo en un escenario que invita al romance y la complicidad. Pero estas actividades contrastaron con las de Wanda Nara y las hijas de la expareja, cuando el sábado a la noche viajaron a Rosario al cumpleaños de 15 de Zaira, una de las sobrinas del futbolista.
En las últimas horas, las publicaciones de ambos en Instagram acapararon la atención de sus seguidores. Una de las imágenes que más repercusión tuvo fue la selfie en la que Mauro y la China posaron juntos, con la cámara en primer plano. El futbolista eligió una remera blanca y la actriz se mostró con su largo cabello suelto. Ambos miraron a cámara con una expresión relajada y cómplice. El emoji de corazón y la mención directa al usuario del deportista sellaron la postal y dejaron en claro el buen presente amoroso que atraviesan.
La pareja también expuso el costado más familiar de su convivencia. En otra de las imágenes compartidas, se pudo ver al futbolista sentado a la mesa en el exterior de un restaurante, en una actitud divertida junto a Amancio, el hijo menor de la China. Frente a frente, el futbolista sostuvo el rostro del niño entre sus manos y lo miró con ternura.

El futbolista y la actriz lucieron una expresión serena en medio de su paseo por Estambul
No faltaron registros de las salidas de grupo y los paseos por la ciudad. En una secuencia de fotos publicada, el deportista se mostró con gafas de sol y camisa blanca, disfrutando el mediodía turco junto a su entorno. Ante la cámara, la exCasi Ángeles posó con lentes oscuros y una bebida refrescante, bajo las pérgolas de un restaurante al aire libre, rodeada de la vegetación propia del lugar. El famoso brindis no se hizo esperar: la pareja y los pequeños alzaron vasos de té en la tradicional foto de los buenos momentos, celebrando el presente en común y la buena energía del grupo.
Dentro de esos instantes, una de las fotos mostró a Suárez tocando suavemente la mejilla de Mauro, quien respondió con una expresión divertida y un romántico comentario a la cámara: “Sos la más linda”. Por su parte, la actriz compartió dicho clip con una frase como respuesta: “Amor de mi vida”.
Ante este carretes de postales, los usuarios compartieron sus teorías sobre si se trataba de una respuesta hacia los recientes posteos de Wanda y su familia en Rosario. “Está enojado porque no lo invitaron al 15 y responde con esto”; “Cría hijos ajenos y no a los propios”; “Tío Carlos te manda saludos, dice que está re bueno el 15 de Zaira”, “¿Él muestra a su nueva familia porque la verdadera está feliz sin él?”; “El papá luchón con su nuevo hijo, Amancio”; “Que no se note la bronca que le da a Mauro y la China”, fueron algunos de los que se destacaron.

El divertido gesto entre Amancio y Mauro
Cabe recordar que en los últimos días la pareja fue dejando ver más de su intimidad a través de sus cuentas de Instagram. Los posteos incluyeron reencuentros, pequeños festejos y declaraciones plagadas de sentimientos. En la publicación más reciente, Mauro, en medio de los entrenamientos con el Galatasaray, decidió plasmar sus emociones en palabras, acompañadas por una serie de fotos de su última escapada en yate, dedicadas especialmente a su pareja. El mensaje no pasó inadvertido y alimentó el tono pasional y también las críticas que ya son una marca de la relación.

Al aire libre, la pareja disfrutó a pleno de su salida familiar por la ciudad turca (Instagram)
“Vos, la razón por la que todos miran dos veces, la que brilla sola. El caos perfecto de belleza y alegría que me enamora cada día más. Yo, con mil defectos, pero mejor desde que estás vos”, escribió el delantero. Y agregó: “Nosotros, la envidia de muchos, el deseo de todos, la razón del murmullo con el final que nadie creyó posible, la prueba de que lo real existe, la calma que incomoda, pero sobre todo el reflejo de lo que les falta. Te amo, mi Coquito, mi Chinita, mi todo”.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






