¿Se lo dijo a Nodal? Madre de Ángela Aguilar asegura que a su hija le gustan “feos” y así reaccionó él
Esta fue la reacción de Nodal a las declaraciones de la madre de Ángela Aguilar.

En medio de la polémica por el romance de Christian Nodal con Ángela Aguilar, hay quienes se han dado a la tarea de investigar más aspectos de la vida sentimental de ambos, tanto que han llegado a identificar ciertos patrones por parte del sonorense, mientras que de ella, especulaciones sobre su relación con su padre se han detonado.
La controversia sucede, luego de que la joven de 20 años confirmara su relación con el cantante de 25 años, tan solo dos semanas después de que él anunciara su separación de Julieta Emilia Cazzuchelli de quien se dice, supuestamente llevaría tres meses y medio alejado de la madre de su hija, algo que fans y medios de comunicación ya han desmentido.
Esta es la razón por la que poco a poco se han ido a conocer más detalles de la vida privada de ambos y se han revivido declaraciones que ambos han hecho, pero hay una que llamó la atención y es que, quedó grabado en video la reacción de Nodal a una polémica declaración de la mamá de Ángela Aguilar.

Mamá de Ángela Aguilar asegura que a su hija le gustan “feos”
Medios de comunicación no solo han desenterrado el pasado de Christian Nodal, también el de Ángela Aguilar, y es que, en un encuentro con la prensa de la cantante de ‘Gotitas Saladas’, fue ella quien reveló que su madre consideraba que le gustaban “feos”:
“Si le preguntaras a mi mamá, es que, mi mamá dice que a mí me gustan los feos, o sea a los muchachos que me han gustado así, anteriormente, mi mamá siempre dice que son feos”, todo esto mientras estaba acompañada de su madre, quien, ante la serie de comentarios que estaba haciendo Ángela Aguilar frente a la prensa, se limitó a reír.
La reacción de Christian Nodal a la polémica declaración de la madre de Ángela Aguilar
Sin embargo, esta no fue la única declaración que Ángela Aguilar hizo al respecto y en una videollamada con Christian Nodal, la joven le confesó lo que su madre había dicho sobre los hombres que le gustaban y la reacción del cantante no se escondió.
Tiempo después, en 2020, justo en el momento en el que Ángela Aguilar y Christian Nodal lanzaban su tema ‘Dime Como Quieres’ tuvieron una videollamada, donde ambos tuvieron una divertida conversación en la que la joven volvió a sacar el tema sobre la opinión de su mamá sobre los chicos con los que salía.
En dicha charla con Christian Nodal no solo reveló lo que buscaba en una pareja, sino que le dijo al propio cantante de ‘Ya No Somos Ni Seremos’ que su mamá, Aneliz Álvarez, opinaba sobre sus gustos que eran “feos”: “Mi mamá siempre ha dicho que me han gustado los feos” y añadió: “Lo físico no me importa, lo que me importa es quiénes son en verdad y qué onda con su persona porque al final del día cuando ya estemos viejitos vas a estar arrugada, tus cuadritos ya no los vas a tener”
Ante esta declaración Nodal la interrumpió y le preguntó si no le importaba que él no tuviera el “cuadritos” a lo que ella dijo que no le importaba y era su decisión, después él bromeó y dijo que sí tenía cuadritos pero que eran los certificados que su mamá tenía colgados en su casa.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






