Fans de Cazzu acusan a los hermanos de Ángela Aguilar de lanzar indirectas contra la rapera
Aunque suelen mantenerse al margen de polémicas, esta vez Leonardo y Aneliz Aguilar están bajo el escrutinio de las redes sociales

Se estrenó un nuevo episodio de la telenovela favorita de millones: el culebrón de Ángela Aguilar, Cazzu y Christian Nodal. Sin embargo, esta vez ellos no fueron los protagonistas, sino Leonardo y Aneliz Aguilar, hermanos de la intérprete de regional mexicano.
Dos publicaciones hechas por separado pusieron a los hijos de Pepe Aguilar en la mira de las redes sociales, al grado de que ambos se vieron obligados a eliminar el contenido de sus perfiles.

Tunden a Leonardo Aguilar por polémico video
Los ataques surgieron luego de que una nueva teoría —que aspira a comprobar una supuesta infidelidad de parte de Nodal— cobrara fuerza en internet. Días atrás, Ángela Aguilar generó polémica al compartir un video donde aparece disfrutando de su helado favorito.
El video, aparentemente intrascendente, adquirió relevancia cuando usuarios de TikTok recordaron una publicación de Christian Nodal en mayo de 2024 en la que mostró un bote del mismo sabor de helado favorito de Ángela. En las capturas de pantalla que circularon en diversas plataformas digitales, se aprecia que la cantante le dio “Me gusta” a la publicación.
Según detractores de la mexicana, el video de Ángela Aguilar sería un dardo contra Cazzu. Sus argumentos se basan en la similitud de circunstancias entre la argentina y Shakira, quien —de acuerdo con versiones extraoficiales— descubrió la infidelidad de su entonces pareja, Gerard Piqué, debido a que su amante comía la mermelada favorita de la colombiana, la cual no era del gusto del español ni de sus dos hijos.
Mientras los señalamientos contra Ángela Aguilar resurgían en TikTok y X —antes Twitter—, Leonardo Aguilar avivó la polémica al compartir un video en Instagram donde su hermana aparece comiendo su helado favorito, mientras detrás de ella “todo arde”.

Aunque no expresó nada, la publicación fue interpretada como una provocación hacia los detractores de su hermana Ángela y los seguidores de Cazzu.
Ante la ola de críticas, Leonardo Aguilar eliminó la publicación. Sin embargo, recibió duras críticas en los comentarios de sus publicaciones más recientes: “¡Te jodiste la carrera que no tenías!”; “Quiere sus cinco minutos de fama porque como nadie lo pela”, escribieron algunos usuarios.
Por su parte, Aneliz Aguilar subió una historia junto al ‘Gordo’, mascota de su padre, Pepe Aguilar. En el breve video, la influencer interactúa con el perrito mientras de fondo se escucha una entrevista de Belinda —expareja de Christian Nodal— hablando de Cazzu: “Me encanta que haya vendido sus Auditorios Nacionales y qué padre. Me siento muy feliz de que en México la reciban con tanto amor, porque se lo merece”, responde la artista pop al ser cuestionada sobre la posibilidad de colaborar con la trapera argentina.
Para miles de internautas, la historia probaría que la familia Aguilar está muy al pendiente de las exparejas de Christian Nodal.

News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






