Pati Chapoy limita su cuenta de X tras críticas por comentarios sobre Cazzu: “Sí llenó el Auditorio Nacional”
Internautas mexicanos defendieron a Julieta Cazzuchelli de quienes dudaban que llenaría el recinto de CDMX

Pati Chapoy se posicionó entre las principales tendencias de redes sociales tras la visita de Cazzu a la Ciudad de México. Y es que su opinión sobre los posibles conciertos que la cantante podría ofrecer en el país -todavía no anunciaba su gira ‘Latinaje en vivo’– desató controversia en redes.
El escándalo aumentó de nivel cuando la rapera argentina anunció su gira y comenzó la preventa de boletos, pues no solo consiguió su primer sold out en el Auditorio Nacional (Ciudad de México), también anunció una segunda fecha en el mismo recinto.

Derivado de ello, los fans de Cazzu inundaron las redes sociales de Pati Chapoy, así como de otras periodistas que dudaban del impacto de la cantante en el público mexicano, con comentarios al respecto.
“Buenos días. Cazzu si llenó el Auditorio.”
“Te manda saludos La Jefa Cazzu y te invita a sus conciertos que serán con gran éxito y con lleno total en México!!”
“Con todo respeto… Por qué no comenta nada sobre el sold out de @cazzuoficial.”
“No hay que comprar pleitos ajenos.”
“¿Le ofreció disculpas a Cazzu?”
“¿Qué opinas del sold out de la señora Cazzu en el Auditorio Nacional?”

Hasta el momento, Pati Chapoy no se ha pronunciado al respecto; no obstante, se sabe que limitó el acceso a su cuenta de X y las redes sociales de Ventaneando continúan sin ninguna restricción.
¿Qué dijo Pati Chapoy sobre Cazzu en el Auditorio Nacional?
Fue el pasado 29 de mayo cuando la periodista de espectáculos se pronunció al respecto en el programa ‘Ventaneando’.

Todo comenzó cuando Rosario Murrieta -colaboradora del programa de espectáculos- habló sobre algunos posibles conciertos de la cantante argentina en el Auditorio Nacional.
“Se dice que están negociando un par de presentaciones en el Auditorio Nacional en septiembre, a ver si resulta que sí, ojalá que sí”, dijo.
Pati Chapoy tomó la palabra y comentó: “Yo no creo, desde mi punto de vista, que alcance esta situación para llenar un Auditorio Nacional, igual estoy equivocada. O bueno, que empiece a palanquear, si es lo que quiere, trabajar; hay que empezar a picar piedra”.

Mónica Castañeda se dijo sorprendida por la cantidad de fans que tiene la cantante en México: “Cazzu la verdad es que sí se ha convertido o ha tenido más presencia en México a raíz de Christian (Nodal) y tiene ya dos presentaciones agotadas en Argentina”.
Y Chapoy concluyó: “Una cosa es Buenos Aires y otra cosa es México, somos países muy diferentes. Ella ha hecho ha echo una buena carrera en su país, aquí yo creo que le falta mucho”.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






