El amor versión intermitente: otra vez los fuertes rumores de separación de Marcelo Tinelli y Milett Figueroa
Mientras cada uno sigue con su agenda en distintos países, una historia que ya tuvo idas y vueltas vuelve a quedar bajo la lupa

Marcelo Tinelli y Milett Figueroa vuelven a quedar envueltos en rumores de crisis y separación. En las últimas horas trascendió que la pareja habría decidido poner fin a la relación, aunque ambos optaron por mantener un perfil bajo y evitar declaraciones públicas mientras continúan con compromisos personales y laborales.
La información fue revelada por Pepe Ochoa en Bondi Live, donde aseguró que la ruptura de Tinelli y Figueroa ya es un hecho y que la decisión habría partido del conductor. “Marcelo Tinelli y Milett Figueroa están separados. La decisión la tomó Marcelo; me contaron que ya no da para más, se terminó. Ella está en Perú y él en Argentina”, afirmó el periodista.

Según explicó Ochoa, el dato llegó a través de Mimi Alvarado, pareja de El Tirri, primo de Tinelli. “Me dicen que se acabó el amor, que ya no hay nada ni para sostener el vínculo que están teniendo”, agregó, reforzando la versión de un cierre definitivo tras varios intentos por sostener la relación a distancia. Informa Voces Críticas.
En ese contexto, volvieron a cobrar relevancia declaraciones previas de El Tirri, quien había deslizado la inestabilidad del vínculo. “La relación entre ellos es como el dólar blue, va cambiando día a día. Pero nosotros con Marce tenemos una relación tan increíble que ni le pregunto. Cuando ella está, está y cuando no, no está”, expresó el cantante en A la mañana con Moria.

Más allá de la separación, el hermetismo tendría una razón concreta vinculada a lo laboral. Según explicó Ochoa, la pareja busca cuidar la exposición pública por el reality del clan Tinelli que se emite por Amazon Prime. “Quieren cuidar esto porque hay un tema con el reality del clan Tinelli. El mismo no se terminó de grabar; quedó abierto el final por todo lo que sucedió con lo de la amenaza de Juana y el conflicto familiar. Se tiene que terminar dentro de dos semanas”, detalló.
El panelista también aclaró que Milett Figueroa forma parte del cierre de la segunda temporada, lo que condiciona la forma en que se mostrará su participación. “La situación es así: en esta segunda temporada, en el final, se tienen que mostrar todos juntos, entonces no quieren que trascienda esta información porque Milett es parte del cierre”, explicó. Y agregó un dato clave: “Sí hubo una conversación, que esto lo chequeé con Amazon, que cuando se presentan en el reality, se muestran por separado, no como una pareja”. Así, mientras el vínculo personal parece haber llegado a su fin, el proyecto audiovisual impone un delicado equilibrio entre lo privado y lo público.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






