Sergio Mayer, coronado Rey del Mariachi, protagoniza una noche para el olvido: entre risas, inhaladores y críticas despiadadas en redes sociales

La noche prometía ser inolvidable para Sergio Mayer. El exintegrante de Garibaldi, actor y exdiputado, fue elegido para recibir el título honorario de “Rey del Mariachi” ante un teatro repleto y la mirada atenta de cientos de asistentes. Sin embargo, lo que debía ser un momento de gloria se transformó en un episodio bochornoso que rápidamente se viralizó en redes sociales y desató una ola de comentarios divididos.
Desde el principio, Sergio Mayer quiso poner las cartas sobre la mesa: “¿Nos echamos una canción? Pero no me dejen solo porque, a ver, quiero aclarar, a mí me corrieron de Garibaldi porque no cantaba, no quiero que me corran del teatro hoy”, bromeó frente al público, buscando empatía y complicidad. La audiencia, entre risas y aplausos, le dio la bienvenida a la aventura musical.
El reto fue mayúsculo: interpretar “El aventurero”, tema emblemático que Pedro Fernández llevó al estrellato y que exige tanto voz como resistencia física. Mayer, vestido impecablemente de charro, inició la interpretación con entusiasmo, pero pronto quedó en evidencia una de sus debilidades más conocidas: el canto. Al llegar a la parte más rápida y exigente de la canción, Mayer simplemente se quedó sin aire. Intentó continuar, pero su voz se apagó, obligándolo a sacar un inhalador del bolsillo de su pantalón, en medio de la sorpresa y las risas nerviosas del público.
La escena, capturada en video y difundida a través de Instagram y otras plataformas, no tardó en volverse tendencia. Los comentarios no se hicieron esperar: “Pobrecito, si nunca ha cantado”, “El nuevo rey del falsete, tan falsete como su persona”, “Pena ajena”, “Pa’ puras vergüenzas”, “Qué vergüenza para los mariachis, ¿cómo permitieron esto?”, “Ese hombre denigra a los mariachis”, “Esa canción es de mucho aire. No cualquiera la canta”. Las redes sociales se llenaron de memes, bromas y críticas, cuestionando no solo el talento vocal de Mayer, sino la decisión de otorgarle el título de Rey del Mariachi.
La estrofa fatídica fue la siguiente:
“Me gustan las altas y las chaparritas
Las flacas, las gordas y las chiquititas
Solteras y viudas y divorciaditas
Me encantan las chatas, de cara bonita”
A pesar del incidente, Mayer no perdió el ánimo y, fiel a su estilo, agradeció en redes sociales el reconocimiento recibido. Compartió varias fotos luciendo orgulloso el traje de mariachi y prometió honrar “con todo respeto” la imagen de este símbolo nacional. “Para mí es un honor portar este traje y recibir este título, aunque sé que no soy cantante profesional. Lo hago con cariño y respeto para todos los mariachis de México”, escribió en su cuenta de Instagram.
El episodio ha abierto un debate entre los seguidores y detractores de Mayer: ¿es justo que personajes del espectáculo reciban títulos tan representativos, aunque carezcan del talento necesario? ¿Se debe priorizar la fama sobre la tradición y el mérito artístico? Mientras algunos defienden la actitud valiente y el sentido del humor del exGaribaldi, otros consideran que este tipo de eventos banalizan la cultura mexicana y faltan al respeto a los verdaderos exponentes del mariachi.
Lo cierto es que, para bien o para mal, Sergio Mayer logró lo que pocos: hacer que todos hablen de él. Su coronación como Rey del Mariachi será recordada, no por su talento vocal, sino por la polémica, el humor involuntario y la reflexión que ha provocado sobre los límites entre el espectáculo y la tradición.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Fue un acto de humildad y diversión, o una falta de respeto a la música mexicana? El debate sigue abierto.
News
El peso de los puños rotos
El peso de los puños rotos El aire dentro del Olympic Auditorium de Los Ángeles, aquel 15 de marzo de…
En el estacionamiento del aeropuerto de la Ciudad de México, encontré a mi hija dormida dentro de su coche junto a sus gemelos. Le pregunté: —¿Dónde están los ocho millones de pesos (150 mil dólares) que invertí en tu startup? Rompió en llanto. —Mi esposo y su familia se llevaron todo… me hicieron pasar por loca. Sentí que se me nublaba la vista. —Recoge tus cosas —le dije—. Vamos a arreglar esto ahora mismo.
En el estacionamiento del aeropuerto de la Ciudad de México, encontré a mi hija dormida dentro de su coche junto…
Lo dejaron plantado en el altar, y él se casó con su esclava que tanto lo amaba…
Lo dejaron plantado en el altar, y él se casó con su esclava que tanto lo amaba… Ella lloraba escondida….
El peso de lo invisible
El peso de lo invisible Don Esteban Montoya entendía el silencio mejor que nadie. En su mundo, el ruido solía…
La herencia del silencio: El precio de un hilo suelto
La herencia del silencio: El precio de un hilo suelto El calor en Cuernavaca siempre ha tenido una textura particular;…
El eco de una sonrisa perdida
El eco de una sonrisa perdida Catalina Reyes creía en el poder de las imágenes. Durante una década, su agencia…
End of content
No more pages to load






