Nuevo parte médico de Thiago Medina: superó una descompensación respiratoria y su estado permanece reservado
A las 11,30 de esta mañana el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires comunicó los resultados del ateneo médico por la salud del joven y dio detalles de los últimos acontecimientos de su cuadro clínico


Este jueves hubo dos partes médicos de parte del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires con respecto a la salud de Thiago Medina. A primera mañana de este jueves, a través del Hospital Mariano y Luciano de la Vega de Moreno, se informó que el equipo médico iba a realizar un ateneo para evaluar pasos a seguir con los tratamientos. Luego, a las 11:30 se conocieron los resultados de esta reunión y hubo un nuevo parte médico sobre el estado de Thiago. “El joven continúa internado en la Unidad de Terapia Intensiva desde hace once días. En las primeras horas del día, el equipo de salud realizó un ateneo clínico interdisciplinario para analizar la evolución del paciente y determinar los próximos pasos terapéuticos”, comenzó el comunicado.
“En las últimas horas, el paciente sufrió un episodio de descompensación respiratoria. El equipo médico implementó maniobras específicas para abordar la situación, logrando una respuesta favorable. Actualmente, Thiago Medina permanece sin requerimiento de drogas inotrópicas, presenta estabilidad en los parámetros ventilatorios y en los gases arteriales. La cobertura antibiótica permanece dirigida según los protocolos y el pronóstico se mantiene como reservado, según el comunicado difundido por el hospital”, relató.
El parte oficial señala que Thiago Medina superó los momentos críticos relacionados con un politrauma de alta gravedad. El manejo clínico desde su ingreso se consideró correcto por el equipo tratante. Como resultado del ateneo, los profesionales decidieron optimizar el control del dolor con un ajuste en la vía de administración de la analgesia y modificar el esquema antibiótico, con el objetivo de favorecer la evolución a partir de la mejora en los parámetros respiratorios detectada durante la jornada.
Esta información aporta detalles claves que no estaban presentes en el parte de la primera mañana. “El cuadro clínico de Thiago Medina se mantiene bajo revisión permanente, con monitoreo continuo y controles estrictos en terapia intensiva. El equipo interdisciplinario sigue atento a la evolución de cada parámetro vital, aplicando ajustes conforme a los protocolos vigentes y a la respuesta clínica que muestra el paciente en las distintas etapas del tratamiento”, sostiene.

El recorrido médico de Thiago incluye un accidente grave a raíz de un choque con su moto, ocurrido el viernes 12 de septiembre. Desde ese momento, se encuentra internado en terapia intensiva en el hospital de Moreno. A lo largo de estas jornadas de hospitalización, le practicaron dos cirugías: una apenas ingresó y otra el viernes 19 de septiembre para reparar la parrilla costal. En dichos procedimientos al exparticipante de Gran Hermano tuvieron que extirparle el bazo para compensar su estado crítico y seguir el tratamiento por sus múltiples fracturas. Las lesiones pulmonares graves motivaron el uso continuo de ventilación mecánica y llevaron a implementar medidas avanzadas como la kinesio-terapia y la posición prono. La respuesta positiva a distintos tratamientos indica mejorías leves pero constantes, en un esquema de atención que exige máxima precisión médica.
La familia de Thiago Medina transita el proceso médico con una mezcla de incertidumbre y acompañamiento emocional. Su hermana Camila Deniz se destaca como vocera principal, transmitiendo información sobre su evolución y solicitando apoyo en redes sociales. La situación mantiene en vilo a amigos, allegados y seguidores, que multiplican los mensajes de solidaridad ante cada nueva actualización médica. La última novedad confirma que, pese a la gravedad inicial y las complicaciones recientes, el paciente responde a las intervenciones, aunque la situación general continúa siendo delicada y su pronóstico reservado.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






