Wanda Nara se sincera sobre Icardi y Maxi López: “No le hago lo mismo”
La conductora, luego del episodio en el Chateau Libertador del último domingo, reapareció y se defendió de las acusaciones de haber impedido el contacto de su ex con sus nenas

Hace pocas horas Wanda Nara, como L-Gante, tuvo que presentarse en la justicia por una causa por casinos virtuales. Allí, la conductora bajó la ventanilla de su vehículo, en el que también estaba el cantante, para defenderse por todo el escándalo que sucedió el viernes con Mauro Icardi y el encuentro con sus hijas, que se terminó concretando después de 10 horas.
“Eso es tristísimo. Yo traté de colaborar todo el tiempo y quiero lo mejor para mis cinco hijos”, comenzó, al ser consultada para después referirse a la viralización de un video en el que aparecen sus hijas llorando y que generó polémica. “¿Qué querés que te diga? Yo no lo filtré“, expresó.
”Se lo mandé a algunas personas que estaban hablando cosas que no eran. Me parece que los periodistas está bueno que informen o al menos pregunten a todas las partes y después saquen sus conclusiones. Los videos están en el expediente. Yo muchas veces me entero de cosas por los medios y hay cosas del expediente que se filtran“, puntualizó.
Señaló que no tuvo miedo en quedar detenida por desobediencia. “En ningún momento me negué a entregar a las nenas. Por eso yo no estoy en desobediencia, no tengo ninguna denuncia”, señaló la animadora, para luego desmentir que tuvo un desmayo el viernes.

“Se dijeron un montón de cosas, pero no son reales, y a veces, lamentablemente, me toca. Mis hijas hoy viven de mi trabajo, que es la conducción, y yo tengo que realmente defender mi palabra, lo que pasa y lo que digo. Es parte de mi trabajo y de mi trabajo viven cinco chicos. No está bueno que digan un montón de cosas de una mamá que no son verdad. Entonces, lamentablemente mi única defensa a veces son esos videos que fueron presentados en la justicia. Si después se filtran o no, es responsable el que decide hacerlo”, afirmó Wanda”, se defendió.
Incluso, fue más allá. “Cuando estuvo la feria judicial justamente pedí para que existiera una revinculación con el papá. Yo lo único que quiero es la paz de ellas, la tranquilidad y que puedan pasar tiempo con él. No tengo contacto todavía con él, pero sí a través de las cámaras le llega, quiero decir que yo voy a hacer todo lo posible para que no pierdan nunca el contacto”, expresó.
“Voy a ser yo la que las lleve o pondré yo a alguien de mi confianza para que eso pase. Sé lo difícil que debe ser para él en este momento tener que abandonar el país, irse lejos de sus hijos. Pero se dijeron un montón de cosas de mí que son tristes y yo tengo que salir a dar la cara. Lamentablemente, la única manera que tengo es la tecnología”, puntualizó.
La empresaria defendió su rol de madre en la vida de sus niñas, como en el resto de sus hijos. “Soy una mamá súper presente, siempre estaba. Telefe es testigo de las veces que quizás terminábamos de grabar jornadas muy extensas para yo poder ir jueves, viernes, sábado y domingo a Turquía y estar con mis hijas”, recordó. “Yo no quiero quedar como una mala madre. A mí la verdad que lo que digan los demás en un punto que no me interesa mucho, pero yo trabajo con muchas marcas. Telefé ya está cerrando un montón de cosas para este año, así como Netflix”, señaló, sobre sus próximos pasos laborales.
Allí se refirió a si todo este conflicto la perjudicaba en lo laboral, como se dijo sobre su ausencia del Mundial de Clubes, en el que tenía que participar como parte de la cobertura de Telefe el fin de semana que pasó: “No me afecta comercialmente, pero quiero que si hago una publicidad familiar o para el Día de la Madre, estén tranquilos de que soy una buena madre. Yo defiendo mis convicciones”.
En ese momento, se refirió a la causa por la que tuvo que declarar. “Hoy vengo de estar sobreseída en una situación de casinos online. Mi papá fue jugador toda la vida y perdimos un montón de dinero con el juego, pero mis hijos también viven de esa publicidad”, puntualizó.

“Lo que más me dolió fue el tiempo que dijeron que yo no estuve con mis hijos. No me tendría que importar porque los que saben la verdad son mis hijos. Está más que claro que yo crié cinco chicos sin rencores con ninguno de sus papás, porque de hecho mis hijos ya son adultos, los varones, y aman a Maxi de la misma manera que me aman a mí y se crían y están al lado mío. Quizás ahora tienen vacaciones y eligen estar conmigo. Y Maxi no se enoja. Dice ‘estos son ‘remameros’”, contó Wanda, para terminar refiriéndose a cómo quedó su vínculo con Maxi López.
Wanda se refirió a las comparaciones entre su divorcio con su primer marido y el que transita en la actualidad: “Yo estuve mucho tiempo con prohibición de hablar con él. Lo mismo me pasó con mi papá y con un montón de gente de mi entorno y amigos. Maxi lo entendió. Se alejó. Al principio también tuve situaciones parecidas de las que tengo ahora. Por eso muchos dicen ‘ya le hizo lo mismo’, pero yo no le hice lo mismo”.
En ese momento, cargó en Icardi lo que ocurrió en su divorcio con Maxi López. “A mí me pasó que estaba con una persona que quizás no quería que yo tenga relación y no quería que me acerque. Yo muchas veces dije ‘no necesito el dinero para mantener a los chicos’, porque la verdad es que estaba viviendo en el exterior y no lo necesitaba. Muchas veces pedí que se cerrara y que no me den dinero y quizás era mi expareja la que se ocupaba con la abogada de hacer causas, juicios y me entorpecía un poco la relación con Maxi”, apuntó.
“Yo lamento el tiempo que quizás no pudo estar con los chicos, pero no era tanto de mi lado. Mis hijos eran muy chiquitos. Él vivía en otra ciudad, era yo la que me tenía que trasladar. Mi pareja en ese momento no me dejaba y yo ahora soy libre. Por eso repetía que si yo tengo que llevar a mis hijos a donde sea que el papá lo quiera, yo lo voy a hacer”, concluyó.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






