Yanina Latorre revela el problema de la China Suárez antes de mudarse a Turquía
Según destacó la conductora, la actriz no tendría el acuerdo de los padres de sus hijos para instalarse con los niños en Europa. “Va a tener que poner en la balanza”, afirmó
Eugenia la China Suárez atraviesa un momento de cambios e incertidumbre ante la posibilidad de su mudanza a Turquía para acompañar a Mauro Icardi. Según destacó Yanina Latorre en su programa radial, Eugenia enfrenta la disyuntiva de decidir entre la vida familiar junto a sus hijos en Argentina o la relación amorosa con el futbolista, radicado en Estambul. Latorre expuso detalles sobre los desafíos para la actriz y sumó declaraciones que reflejan la complejidad del momento personal de Suárez.
Según relató la conductora, Benjamín Vicuña, padre de Magnolia y Amancio, no se instalaría en Europa para trabajar, sino que realizaría grabaciones en Uruguay en agosto o septiembre, lo que le permitiría mantenerse cerca de los chicos. “Me dicen que Benjamín, finalmente, no se va a grabar a Europa. En septiembre recién, o fin de agosto, graba en Uruguay. O sea que es acá al lado, no va a dejar que los pibes vayan a vivir a Turquía y no verlos más”, expresó Latorre. Esta cercanía dificulta un posible traslado a otro continente y sostiene el argumento de presencia paterna en la cotidianeidad de los menores.
La situación se complejiza con Rufina, la hija que la China Suárez tuvo junto a Nicolás Cabré. Según Yanina Latorre, la idea de Eugenia implica que Rufina termine el año escolar en Argentina y viaje el año siguiente, bajo la condición de que Cabré pueda verla una vez por mes. “Ella decía que la nena termina el año acá y que el año que viene Cabré se la da con la condición de verla una vez por mes; pero a mí, la parte de Cabré, me dicen que es al revés”, indicó la conductora, mostrando que el acuerdo entre los padres no sería tan sencillo. Además, Latorre diferenció la dinámica de las familias de los futbolistas de la de actores o personalidades públicas: “Una cosa es el hijo del jugador de fútbol con la mujer, que están acostumbrados y son nómades, van por todos lados; pero es una familia que está así constituida”.

Latorre profundizó sobre la disyuntiva de Suárez y la decisión que deberá tomar en las próximas semanas: “Va a tener que poner en la balanza y ver qué es más importante, si el novio o sus hijos. Y de última vivir acá con sus hijos e ir a ver cada tanto al novio, como hace Carolina Pampita Ardohain que está de novia con un señor que vive en Estados Unidos”.
Esta reflexión de Latorre llega días después del escándalo ocurrido en el Chateau, el viernes pasado, cuando Mauro Icardi fue hasta el edificio para retirar a sus hijas por el régimen de revinculación. El episodio quedó envuelto en tensión luego de que Wanda Nara, ex pareja del futbolista, impidiera la salida de las menores. La empresaria habría argumentado que las niñas no querían irse con su padre en ese momento, según trascendió en distintos medios. La situación exigió la intervención de las autoridades, de personal policial e incluso del SAME y expuso una vez más el delicado vínculo entre Nara e Icardi tras la separación.
El momento de la China Suárez, marcado por la incertidumbre respecto al futuro familiar y laboral, se cruza así con las disputas legales, mediáticas y personales que rodean al círculo de Mauro Icardi. Entre acuerdos paternos, restricciones judiciales y proyecciones laborales, la vida privada de los protagonistas se transforma en tema central del espectáculo y concentra la atención del público en torno a las elecciones de cada uno.
News
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un matrimonio que se presume sólido. El sol de Ciudad de México entraba por la ventana de la recámara con esa luz tibia de las cinco de la tarde, una claridad dorada que siempre me había gustado porque hacía que el polvo flotara como si fueran pequeños recuerdos suspendidos en el aire. Yo estaba doblando ropa recién salida de la secadora, sintiendo el calor de las sábanas en las palmas de mis manos, cuando escuché a Julián decir que iba a meterse a bañar. Su voz sonaba normal. Demasiado normal.
Aquella tarde parecía igual a cualquier otra, de esas que pasan sin dejar huella, mimetizadas en la rutina de un…
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la calma de la mañana. No eran gritos ordinarios; tenían la frecuencia del terror absoluto, ese que solo surge cuando el mundo conocido se quiebra de golpe. Era el 16 de octubre de 1943. Roma llevaba apenas cinco semanas bajo la ocupación nazi, pero el aire ya se sentía como una soga que se apretaba lentamente.
Pietro Palazzini tenía las manos sumergidas en el agua jabonosa de la cocina del Vaticano cuando los gritos perforaron la…
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión que se cocinaba cerca de la puerta de embarque. Lucía, una mujer pequeña de manos nudosas y espalda ligeramente encorvada por décadas de revisar tareas bajo la luz de bombillas de bajo voltaje, apretaba su bolso contra el pecho. A su lado, flanqueándola como dos columnas de mármol, estaban Mateo y Julián.
El aire acondicionado del aeropuerto internacional de la Ciudad de México zumbaba con una indiferencia metálica, ajeno a la tensión…
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan una historia de más décadas. Es padre soltero, una etiqueta que en la práctica significa ser el último en dormir, el primero en despertar y el único en sostener un mundo que amenaza con desmoronarse cada quincena. Cría a tres hijos en una casa donde el silencio es un lujo y el espacio una negociación constante.
Daniel tiene treinta años, pero sus manos, marcadas por el rastro del trabajo manual y la resequedad del invierno, cuentan…
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre el asiento del copiloto descansaba una caja de cartón mal sellada y, justo encima, un sobre manila cuyo color se había rendido ante el paso de los años. Afuera, la noche de Monterrey era una presencia física: tibia, cargada de ese viento seco que baja del Cerro de la Silla y que nunca termina de refrescar las calles. El estacionamiento del edificio, una estructura de concreto con luces amarillentas y parpadeantes, estaba casi vacío.
Diego se quedó inmóvil dentro de la camioneta, con el motor apagado y las manos todavía aferradas al volante. Sobre…
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma que Ava nunca habría asociado con la supervivencia hasta que el mundo que conocía se desmoronó. Marlene no le pidió explicaciones el primer día, ni el segundo. Simplemente le pasó un termo abollado con caldo caliente, observando en silencio cómo Ava alimentaba a su hijo recién nacido, Leo, cuyo llanto quedaba amortiguado por el rugido constante de los autos que pasaban por encima de sus cabezas. La bondad de Marlene no era de esas que se anuncian con trompetas; era una caridad práctica, de manos callosas y gestos breves.
El aire bajo el puente de la calle Cuarta olía a humedad estancada y a humo de leña, un aroma…
End of content
No more pages to load






