El mundo del espectáculo quedó en vilo tras conocerse que William Levy, uno de los galanes más admirados de la televisión, atraviesa una crisis de salud y emocional que pocos imaginaban. A sus 44 años, el actor estaría viviendo uno de los capítulos más difíciles de su vida, lejos de las cámaras y del brillo que siempre lo rodeó.

Según versiones cercanas, Levy fue diagnosticado con hipotiroidismo, una condición que habría alterado por completo su equilibrio físico y mental. Cansancio extremo, cambios de ánimo y episodios de depresión lo habrían obligado a detener proyectos importantes, modificar radicalmente su alimentación y someterse a estrictas rutinas médicas. Algunos aseguran que hubo días en los que ni siquiera podía levantarse con la energía que lo caracterizaba.

Pero la salud no fue el único golpe. La мυerte de su abuelo, considerado su pilar emocional desde la infancia, lo habría dejado profundamente afectado. A esto se sumó su ruptura definitiva con Elizabeth Gutiérrez, una separación cargada de tensiones, silencios y heridas que aún no cicatrizan. Fuentes afirman que esta combinación lo llevó a tocarse fondo, enfrentando noches de insomnio y una soledad que jamás había experimentado.

En los últimos meses, William prácticamente desapareció de la vida pública, despertando rumores alarmantes. Algunos fans temieron lo peor. Otros hablaron de un posible retiro. Aunque no hay confirmaciones oficiales, se comenta que el actor decidió priorizar su salud y el bienestar de sus hijos, alejándose voluntariamente del foco mediático.

Las redes sociales se inundaron de mensajes de apoyo, oraciones y preocupación genuina. Para muchos, resulta impactante ver que el hombre que parecía tenerlo todo —fama, éxito y belleza— hoy lucha una batalla silenciosa que no se ve en pantalla.

William Levy, el ícono, el galán, el símbolo de fortaleza, hoy enfrenta su desafío más duro: reconstruirse desde adentro.