Por primera vez, Alejandra Espinoza decide cambiar un poco su rutina en la cocina. Sigue leyendo el texto de la nota y ver mas abajo el video, donde la esta criticando.

Aunque ya está más que acostumbrada a preparar casi todo en el airfryer —desde salmón hasta pollo— hoy se anima a usar la parrilla para algo tan simple y especial como unos huevos con calabacitas.

No es un plan elaborado ni una receta de revista; es la vida real, tal como viene, con improvisaciones incluidas.

El detalle curioso es que no hay dónde conectarla. Lejos de complicarse o cancelar la idea, Alejandra hace lo que muchas harían en casa: resuelve.

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Una silla sirve de apoyo y listo. A veces no se trata de tenerlo todo perfecto, sino de aprovechar lo que hay y seguir adelante. Esa naturalidad es parte de lo que la conecta con tanta gente.

Mientras cocina, también comparte un poco de su realidad actual. Lleva varios días enfocada en su bienestar, siguiendo un tratamiento con antibióticos y antiinflamatorios, cuidándose con disciplina y conciencia.

Nada de excesos, nada de “comida mala”. Todo es positivo, balanceado y pensado para sanar y fortalecerse.

Su alimentación está bien estructurada, rica en nutrientes y con una meta clara: consumir entre 80 y 90 gramos de proteína al día.

No es por moda ni por presión externa, sino por salud y energía. Alejandra demuestra que cuidarse no siempre significa sacrificio, sino elección.

Entre el sonido de la parrilla y el aroma de las calabacitas, surge una pregunta sencilla, casi íntima: “¿Tú estás frío?”.

Es uno de esos momentos cotidianos que no necesitan producción ni filtros, solo autenticidad.

Y ahí está la clave: en mostrar que incluso las figuras públicas viven, resuelven, se cuidan y sienten exactamente como cualquiera de nosotros.