La separación de Ana Patricia Gámez volvió a colocarse en el centro de la conversación luego de que trascendieran detalles clave incluidos en su demanda de divorcio, documentos que exponen no solo el quiebre personal, sino también una disputa directa por el control de su vida profesional y económica.

Aunque durante meses la presentadora optó por el silencio, los registros judiciales dejan claro que el conflicto va mucho más allá del plano sentimental.

En el texto legal, Ana Patricia expone su preocupación por el manejo de sus finanzas y por decisiones que, según su postura, podrían afectar seriamente su futuro y el de sus hijos.

La conductora sostiene que durante años confió la administración de distintos aspectos económicos a su entonces esposo, una confianza que hoy asegura haberse visto comprometida.

Por ese motivo, solicita al tribunal tomar control absoluto de sus proyectos profesionales y evitar cualquier tipo de intervención externa que pueda ponerlos en riesgo.

En la demanda también queda reflejado que Ana Patricia atraviesa una etapa de transición laboral, con ingresos distintos a los que tenía durante su etapa en televisión.

Razón por la cual busca proteger las fuentes que le permiten mantenerse activa, independiente y estable.

Más allá de cifras y tecnicismos legales, el documento transmite una preocupación clara:

Preservar aquello que construyó con esfuerzo propio y que representa no solo un sustento económico, sino también un proyecto personal al que le dedicó años de trabajo.

Y es justamente ahí donde se revela el punto central de su petición.

Ana Patricia pide expresamente que su aún esposo no le quite su negocio, la empresa que considera esencial para su independencia y su futuro: Beashion Boutique.