La actriz y comediante Angélica Vale ha sido tendencia recientemente no solo por cumplir 50 años, sino también por una anécdota que dejó al público entre risas y sorpresa.

Durante una transmisión especial posterior a su celebración de cumpleaños, la estrella mexicana compartió una historia que, según ella misma, ha sido una de las experiencias más incómodas que vivió en su carrera.

Y fue asistir a la alfombra roja de los Latin Grammy 2007 con un vestido que le costó únicamente 20 dólares.

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Angélica relató que ese año tuvo la importante tarea de entregar un premio a Ricky Martin, quien en ese entonces se encontraba en uno de los momentos más exitosos de su carrera.

Aunque la actriz estaba emocionada por participar en uno de los eventos musicales más prestigiosos del mundo, confesó que jamás imaginó que su outfit terminaría generando tanta confusión —y vergüenza— para ella.

Según contó, al llegar a la alfombra roja, varios reporteros se acercaron rápidamente para fotografiarla y entrevistarla, como es costumbre en este tipo de eventos.

Uno de ellos le hizo la clásica pregunta que se les hace a las celebridades: “¿De quién vienes vestida?”. Sin embargo, lo que para cualquier persona habituada a ese ambiente sería una pregunta evidente, para Angélica no lo fue en absoluto.

Ella, sin entender que el reportero se refería al diseñador de su vestuario, respondió de manera completamente literal.

Entre risas, Vale explicó que contestó inocentemente: “Pues… lo compré en una tienda normal, ni sé de qué marca es”.

Ese momento quedó grabado en su memoria porque, tras su respuesta, notó las miradas sorprendidas —y algo desconcertadas— de los periodistas presentes.

Muchos no podían creer que una de las presentadoras invitadas a un evento tan glamuroso no llevara un vestido de diseñador, algo que prácticamente se considera una regla no escrita en ese tipo de alfombras.

Lo que Angélica desconocía en ese entonces era la fuerte presión que existe en la industria del entretenimiento por lucir atuendos exclusivos, preferiblemente firmados por reconocidas casas de moda.

Pero para ella, en ese momento, su prioridad era verse bien y sentirse cómoda, sin imaginar que la simple pregunta sobre su vestuario la pondría en aprietos.

Con la sinceridad y buen humor que siempre la han caracterizado, la actriz aseguró que, aunque en ese instante sintió pena, con el paso de los años ha aprendido a reírse de ese recuerdo.

Incluso confesó que hoy le parece entrañable porque representa su autenticidad y su manera sencilla de ver la vida, muy alejada de las presiones del glamour y el estatus.

La anécdota rápidamente se volvió viral, especialmente entre sus fans, quienes aplaudieron la humildad de Angélica y destacaron que precisamente ese tipo de historias la hacen tan querida por el público.

Mientras algunas celebridades se obsesionan con marcas de lujo, Angélica Vale demostró que el carisma y la naturalidad valen mucho más que un vestido de diseñador.

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