Shakira confesó una realidad que pocas veces se dice en voz alta: el sufrimiento que puede esconder un vestido en pleno escenario. No siempre es glamour, a veces es tensión y cuidado extremo.

VER ABAJO VIDEO: Detrás del brillo y la música, hay detalles que solo Shakira padece y entiende.

Hay momentos del mes en los que el cuerpo exige más atención y cada presentación se vuelve un reto silencioso. Un color mal elegido puede generar una preocupación constante mientras el show avanza.

Por eso, detrás de su preferencia por el rojo y el morado hay una razón íntima y muy humana. Son tonos que le brindan seguridad cuando necesita sentirse tranquila y protegida.

Esta confesión rompe la imagen perfecta del espectáculo y la acerca a millones de mujeres. Su honestidad conecta desde la experiencia real, no desde la fantasía.

Al final, sus vestidos no solo visten su cuerpo, también resguardan su paz mental. Y en ese detalle, Shakira vuelve a demostrar que la fortaleza también nace de conocerse y cuidarse.

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