El hijo de Carlitos el productor de El Gordo y La ...

El hijo de Carlitos el productor de El Gordo y La Flaca sorprende con su talento

Sebastián, el hijo de Carlitos «el productor» de El Gordo y La Flaca, volvió a robarse el show.

Esta vez, el pequeño de 8 años sorprendió a todos con su carisma y soltura frente a las cámaras, dejando claro que el talento corre por sus venas.


VE EL VIDEO DEL HIJO DE CARLITOS EL PRODUCTOR AL FINAL DEL CONTENIDO

Durante una reciente emisión del programa, Sebastián acompañó a su padre en el set y demostró una vez más que se siente como pez en el agua en el mundo del entretenimiento.

Con una sonrisa contagiosa y una actitud desenvuelta, el niño interactuó con los conductores y el público, ganándose los aplausos y el cariño de todos los presentes.

Las redes sociales no tardaron en reaccionar al encantador momento. Los seguidores del programa expresaron su admiración por la naturalidad y simpatía de Sebastián, augurándole un futuro prometedor en la televisión.

No es la primera vez que Sebastián acapara la atención en el programa. Desde pequeño ha acompañado a su padre en diversas ocasiones, mostrando siempre una actitud positiva y una conexión especial con el público.
A CONTINUACION VE EL VIDEO DEL HIJO DE CARLITOS EL PRODUCTOR:

Related Articles

News 5 months ago

Entró al funeral de mi hija con su amante del brazo, mientras mi pequeño nieto aún yacía sin nacer dentro de ella. Me aferré al banco hasta que los nudillos se me pusieron blancos. “Muestra un poco de respeto”, le siseé. Él solo sonrió con desdén. Entonces la abogada se puso de pie. “De acuerdo con su testamento…”. La sala quedó en silencio. Él palideció. Porque mi hija no solo dejó dinero: dejó pruebas. Y esta noche, por fin voy a contar cómo murió realmente… y quién se aseguró de que no viviera para contarlo.

Entró en la iglesia como si fuera una boda. Rodrigo Salvatierra llevaba del brazo a…

News 5 months ago

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, sonó mi teléfono. —Señora Morgan —susurró el médico—, venga a mi despacho. Sola. Y escuche: no se lo diga a nadie. Especialmente a su yerno. Sentí que me ardía la garganta. —¿Por qué él? Ella ya se fue… ¿qué podría hacer ahora? Hubo una pausa, y luego llegaron las palabras que me partieron la espalda por dentro: —Porque su hija no murió por lo que usted cree. Y el bebé… no es lo único que falta. Agarré mi abrigo, porque si me quedaba, iba a gritar. Y si iba, quizá por fin descubriría con quién había casado a mi hija.

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, el silencio de casa se rompió…