¡Fin a los rumores! Adamari López finalmente decidió aclarar las especulaciones que desde hace meses circulaban en redes sociales sobre su cercanía con Carlitos.
Una persona muy especial en su vida y que ha aparecido en varios de sus videos y publicaciones, generando todo tipo de comentarios.
VER AL FINAL DEL CONTENIDO LA REVELACION DE ADAMARI LOPEZ.

En un video compartido en sus redes sociales, la carismática presentadora de Telemundo habló con total sinceridad y hasta con un toque de humor.
“Con tantos rumores que hay de mi relación con Carlitos, hoy les quiero contar lo que realmente pasa entre los dos. La verdad es que sin él mi vida no estaría resuelta.

Dios mío, ¡qué paciencia me tiene!”, expresó entre risas, dejando claro que la relación entre ambos va mucho más allá de lo que algunos imaginan.
Carlitos, a quien Adamari se refiere con tanto cariño, no es su pareja sentimental como muchos seguidores habían especulado, sino un gran apoyo en su vida diaria y profesional.

Ella lo describió como alguien que siempre está dispuesto a acompañarla, organizarle todo y hasta aguantar sus ocurrencias.
“Es una bendición tener a alguien como él, que me ayuda en cada paso y siempre está con una sonrisa”, añadió la actriz, despejando de una vez cualquier duda.

Los seguidores de Adamari no tardaron en reaccionar, inundando la publicación con mensajes de apoyo y celebrando que la ex de Toni Costa hablara abiertamente del tema.
Muchos destacaron la química y complicidad que se nota entre ambos en cada aparición pública, y otros señalaron lo afortunada que es Adamari de tener a alguien tan leal en su vida.

Con esta confesión, la conductora de “Desiguales” pone fin a las especulaciones y deja claro que Carlitos es un gran amigo y cómplice, alguien indispensable en su día a día, pero no una relación romántica.
VIDEO
News
Tres meses después de dar a luz, mi cuerpo todavía no se sentía como mío: seguía sangrando, me temblaban las manos y sobrevivía con sueño entrecortado y café frío. Aquella tarde estaba en la cocina, meciendo a mi bebé con una mano y doblando ropa con la otra, cuando la puerta principal se abrió de golpe. Solté el aire, aliviada. —¿Daniel? Por fin has llegado a casa. No contestó. En su lugar, se oyó la risa de una mujer, clara, descarada. —Cariño, ¿es aquí donde tengo que estar? —dijo, sin el menor pudor. Daniel entró detrás de ella como si yo fuera una desconocida. —Sí —murmuró. Luego levantó la vista y me miró de frente. —Tenemos que hablar. Hizo una pausa, como si ensayara el golpe final, y añadió: —Dejémoslo. Vamos a separarnos.
Tres meses después de dar a luz, mi cuerpo todavía no se sentía mío. Seguía sangrando a ratos, me temblaban…
“Harper, ¿qué hiciste ahora?”
Una niña pequeña fue obligada a dormir en una caseta de perro junto a su hermanito de 10 meses… hasta…
Mi marido me abofeteó delante de su madre, que se quedó sentada con una sonrisa de superioridad… pero nuestro hijo de 10 años se levantó de un salto y lo que hizo después hizo que los dos se arrepintieran de haberme tocado. Fue un momento que jamás olvidarían…
Aquel domingo parecía uno más. Habíamos ido a comer a casa de mi suegra, doña Carmen, en las afueras de…
Escuché a escondidas a mi esposo paralítico decir que yo era su “sirvienta gratis” y que no me dejaría ni un centavo. Lo que él no sabía era que esta “sirvienta” estaba a punto de enseñarle la lección más cara de su vida.
Cinco años. Dicho en voz alta, suena insignificante. Un parpadeo en la inmensidad del tiempo. Pero cuando esos cinco años…
“¡Estás muerto, yo vi el certificado de defunción!”: El abusador gritó aterrorizado al ver a su suegro, quien respondió fríamente: “El dinero compra muchas cosas, Julian, incluso la invisibilidad”
PARTE 1: LOS ECOS DE LA VERGÜENZA El aire acondicionado del centro comercial Luxe Plaza siempre estaba demasiado frío, pero esa tarde,…
Corrí para ver a mi marido en el quirófano cuando, de pronto, una enfermera me susurró: “¡Rápido, señora, escóndase y confíe en mí! ¡Es una trampa!”. Me metió en un cuarto de material y cerró la puerta. Diez minutos después, miré por la rendija… y me quedé helada: mi marido no estaba en una camilla ni parecía enfermo. Caminaba perfectamente, hablando con un médico y dos hombres de traje, y señalaba unos documentos donde aparecía mi nombre para firmar. Resultó que él había fingido la urgencia para atraerme al hospital y hacerme firmar papeles que lo cubrirían en un fraude. Mientras yo corría desesperada creyendo que lo estaban operando, él estaba preparando la trampa.
Corrí por el pasillo del Hospital Santa Isabel con la bata prestada pegada al cuerpo y el móvil temblándome en…
End of content
No more pages to load






