Francisca Lachapel sorprende al revelar a quién se...

Francisca Lachapel sorprende al revelar a quién se parece su bebé de un mes ¡y derrite corazones

Francisca Lachapel, reconocida presentadora de Despierta América, sorprendió a sus seguidores con una dinámica en Instagram donde respondió inquietudes sobre su vida como madre de tres hijos.

En medio de la sesión, una fanática le hizo la pregunta que muchos esperaban: “¿A quién se parece más la princesa?”.

VER AL FINAL DEL CONTENIDO LA RESPUESTA DE FRANCISCA

Francisca, fiel a su estilo transparente y cercano, explicó que todavía se reserva esos detalles porque está concentrada en atender a Raffaella, además de a sus otros dos hijos, Gennaro de 3 años y Franco de apenas 1.

La presentadora subrayó que, por ahora, su prioridad es vivir el presente con ellos y adaptarse a esta nueva etapa de maternidad múltiple.

La comunicadora dominicana también compartió que, aunque los días son intensos y agotadores.

Se siente profundamente agradecida con Dios y con la vida por la familia que ha formado.

Señaló que cada hijo le ha traído aprendizajes distintos y que la llegada de Raffaella ha hecho que el hogar se sienta más completo y lleno de amor.

Este mensaje despertó una ola de comentarios positivos y de apoyo de sus seguidores, quienes aplaudieron su honestidad.

AQUI RESPUESTA DEL PARECIDO DE FRANCISCA

Related Articles

News 5 months ago

Entró al funeral de mi hija con su amante del brazo, mientras mi pequeño nieto aún yacía sin nacer dentro de ella. Me aferré al banco hasta que los nudillos se me pusieron blancos. “Muestra un poco de respeto”, le siseé. Él solo sonrió con desdén. Entonces la abogada se puso de pie. “De acuerdo con su testamento…”. La sala quedó en silencio. Él palideció. Porque mi hija no solo dejó dinero: dejó pruebas. Y esta noche, por fin voy a contar cómo murió realmente… y quién se aseguró de que no viviera para contarlo.

Entró en la iglesia como si fuera una boda. Rodrigo Salvatierra llevaba del brazo a…

News 5 months ago

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, sonó mi teléfono. —Señora Morgan —susurró el médico—, venga a mi despacho. Sola. Y escuche: no se lo diga a nadie. Especialmente a su yerno. Sentí que me ardía la garganta. —¿Por qué él? Ella ya se fue… ¿qué podría hacer ahora? Hubo una pausa, y luego llegaron las palabras que me partieron la espalda por dentro: —Porque su hija no murió por lo que usted cree. Y el bebé… no es lo único que falta. Agarré mi abrigo, porque si me quedaba, iba a gritar. Y si iba, quizá por fin descubriría con quién había casado a mi hija.

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, el silencio de casa se rompió…