Francisca Lachapel sufre aparatoso caída en su reg...

Francisca Lachapel sufre aparatoso caída en su regreso a Despierta América

Durante una divertida dinámica en Despierta América, Francisca vivió un momento inesperado cuando su pantalón se rompió en plena transmisión en vivo.

El accidente ocurrió mientras participaba en un juego con sus compañeros, lo que provocó una situación sorpresiva frente a las cámaras y a la audiencia que seguía el programa desde casa.

VIDEO AL FINAL DEL CONTENIDO DE LO QUE SUFRIO FRANCISCA EN DA

Al instante, Karla Martínez notó lo ocurrido y no pudo evitar expresar su asombro, alertando a todos con un grito espontáneo.

Francisca, consciente del percance, reaccionó rápidamente cubriéndose con un cojín que encontró en el set para evitar mostrar de más.

Lejos de incomodarse, la conductora asumió la situación con humor.

Sus compañeros, como es costumbre en el programa, aprovecharon la oportunidad para bromear y restarle seriedad al incidente.

Incluso el chef Yisus lanzó un comentario jocoso preguntándole si tenía el recibo del pantalón, lo que arrancó carcajadas entre todos los presentes.

Finalmente, Clarissa Molina, quien estaba de visita en el programa, se acercó para brindarle apoyo, mostrando solidaridad y compañerismo.

AQUI EL VIDEO DE LO QUE SUFRIO FRANCISCA

Related Articles

News 5 months ago

Entró al funeral de mi hija con su amante del brazo, mientras mi pequeño nieto aún yacía sin nacer dentro de ella. Me aferré al banco hasta que los nudillos se me pusieron blancos. “Muestra un poco de respeto”, le siseé. Él solo sonrió con desdén. Entonces la abogada se puso de pie. “De acuerdo con su testamento…”. La sala quedó en silencio. Él palideció. Porque mi hija no solo dejó dinero: dejó pruebas. Y esta noche, por fin voy a contar cómo murió realmente… y quién se aseguró de que no viviera para contarlo.

Entró en la iglesia como si fuera una boda. Rodrigo Salvatierra llevaba del brazo a…

News 5 months ago

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, sonó mi teléfono. —Señora Morgan —susurró el médico—, venga a mi despacho. Sola. Y escuche: no se lo diga a nadie. Especialmente a su yerno. Sentí que me ardía la garganta. —¿Por qué él? Ella ya se fue… ¿qué podría hacer ahora? Hubo una pausa, y luego llegaron las palabras que me partieron la espalda por dentro: —Porque su hija no murió por lo que usted cree. Y el bebé… no es lo único que falta. Agarré mi abrigo, porque si me quedaba, iba a gritar. Y si iba, quizá por fin descubriría con quién había casado a mi hija.

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, el silencio de casa se rompió…