Con el paso del tiempo, Francisca Lachapel ha construido un sólido hogar junto a su esposo, Francesco Zampogna, donde la diversidad cultural no solo convive en armonía, sino que se ha convertido en una gran ventaja para sus hijos. La presentadora compartió recientemente que su primogénito, Gennaro, con apenas cuatro años, ya entiende y se expresa en español, italiano e inglés.

La revelación se dio durante una conversación en Desiguales, donde Francisca explicó cómo la dinámica familiar ha permitido que el pequeño asimile de forma natural los idiomas que lo rodean. En casa, confluyen las raíces dominicanas de ella y las italianas de su esposo, mientras que el inglés está presente tanto en su comunicación como pareja como en el entorno escolar del niño.

Con total naturalidad, Francisca contó que el “truco” que le ha funcionado ha sido la constancia y la claridad. Cada padre se comunica con el niño únicamente en su lengua materna: ella le habla siempre en español y Francesco en italiano. De esta forma, Gennaro asocia cada idioma a una persona y a un contexto específico, lo que ha facilitado su aprendizaje sin generar confusión.

La conductora, quien actualmente ya nacio su tercer hijo, compartió además algunas anécdotas que demuestran lo consciente que es Gennaro de esta dinámica. Según relató entre risas, el pequeño no duda en corregirla cuando se sale del “idioma asignado”. Si ella intenta decir algo en italiano, él le recuerda que ese idioma es de papá; si escucha una frase en inglés, de inmediato pregunta desde cuándo su mamá lo habla.

Para Gennaro, todo está perfectamente organizado: con papá se conversa en italiano, con mamá en español y en la escuela en inglés. Una división que, lejos de limitarlo, ha potenciado su desarrollo lingüístico desde muy temprana edad.

Francisca ya había hablado de este tema años atrás, cuando su hijo aún era un bebé. En ese momento, destacó la sorprendente capacidad de los niños para comprender distintos idiomas desde temprana edad, siempre que estén expuestos a ellos de forma constante y natural. Hoy, tres años después, esa visión se confirma: Gennaro es un pequeño trilingüe que demuestra cómo la mezcla de culturas en casa puede convertirse en una gran herramienta para el aprendizaje.