Marc Anthony no paga manutención

Marc Anthony no paga manutención

Marc Antony ha pagado una gran fortuna por la crianza de sus hijo, ya que tiene hijo con mas de tres mujeres.

Y aunque no paga manutención con los hijos que tiene con la artista y empresaria Jennifer López con quien procreo un par de gemelos.

En la actualidad tiene 6 heredero en cuatro matrimonios diferente, el artista puertorriqueño ha sabido hacer sus cosa porque nunca ha tenido problema con manutención a pesar de ser de diferentes madres.

Pero con quien mas fuerte le ha ido es con los dos hijos que procreo con Dayanara Torres ya que es quien le ha puesto manutención mas grande.

Sigue un poco mas abajo y ver la cantidad que comenzó pagando y cuanto paga en la actualidad.

Su primeros dos hijo vinieron en 1993 con Debbie Rosado una agente de policía, uno de sangre y uno quien la adopto. Cabe destacar que esa fue la relacion mas corta que ha tenido en cantante puertorriqueño.


Lo que le paga a Dayana Torres

El artista y la modelo y mix Universo en el 1993 se casaron en el 2000 y se divorciaron en el 2003 donde procrearos sus dos hijos.

Pero un juez determino aumentar a 26,800 dólares desde el 20014 hasta el momento

Related Articles

News 5 months ago

Entró al funeral de mi hija con su amante del brazo, mientras mi pequeño nieto aún yacía sin nacer dentro de ella. Me aferré al banco hasta que los nudillos se me pusieron blancos. “Muestra un poco de respeto”, le siseé. Él solo sonrió con desdén. Entonces la abogada se puso de pie. “De acuerdo con su testamento…”. La sala quedó en silencio. Él palideció. Porque mi hija no solo dejó dinero: dejó pruebas. Y esta noche, por fin voy a contar cómo murió realmente… y quién se aseguró de que no viviera para contarlo.

Entró en la iglesia como si fuera una boda. Rodrigo Salvatierra llevaba del brazo a…

News 5 months ago

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, sonó mi teléfono. —Señora Morgan —susurró el médico—, venga a mi despacho. Sola. Y escuche: no se lo diga a nadie. Especialmente a su yerno. Sentí que me ardía la garganta. —¿Por qué él? Ella ya se fue… ¿qué podría hacer ahora? Hubo una pausa, y luego llegaron las palabras que me partieron la espalda por dentro: —Porque su hija no murió por lo que usted cree. Y el bebé… no es lo único que falta. Agarré mi abrigo, porque si me quedaba, iba a gritar. Y si iba, quizá por fin descubriría con quién había casado a mi hija.

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, el silencio de casa se rompió…