Murió Eduardo Serrano a los 82 años: emotiva despe...

Murió Eduardo Serrano a los 82 años: emotiva despedida de su hija conmueve en redes

Eduardo Serrano. Foto:

El mundo de las telenovelas a pesar de una de sus figuras más queridas.Eduardo Serrano, grabado por su participación en producciones como La fan, El rostro de la venganza y El cuerpo del deseo, falleció este jueves 11 de septiembre a los 82 años, tras una larga batalla contra el cuacer.

La noticia fue confirmada por su hija mayor, fruto de su relación con la cantante Mirtha Pérez, a través de un emotivo mensaje en Instagram. En la publicación compartió fotografías y videos de su padre, junto con un homenaje que rápidamente conmovió a colegas y seguidores.

“Papito, ¿buscas al chichi en la práctica?” —“¡Sí, mi vida!”

“Papito, ¿será que pintamos esta chimenea de blanco?” —“¡Claro, mi vida!”

“Papito, ¿nos vamos a DC, estás feliz?” “¡Claro que sí, mi vida!”

Este no es un adiós, amor de mi vida… Este es un “nos vemos pronto, mi estúpido amado, mi rey, mi vida, lo más bello que tiene la hija, mi amor”.

Pienso en tus 82 años y no puedo sino agradecer tu vida: fuiste el mejor hijo y hermano; obediente, entregado, amoroso, respetuoso. El favorito de Tata y Toto y de tus hermanos, Oma y Miguel. Pudiste vivir de lo que amabas hacer y eso sí que es una bendición, y no solo vivir de eso: ser exitoso, innovador, respetado y ciertamente una leyenda. Y lo fuiste porque primero fuiste compañero, humilde, inteligente, profesional, respetuoso y visionario.

Fuiste el mejor padre que pueda existir, para todos tus hijos, todos, y soy testigo. No existió momento en que no tuviéramos lo mejor de ti, de tus valores, tus conversaciones, tu entrega, tu complicidad, tus abrazos, tus buenas noches, tus buenos días, tu confianza, tu amor. Eres mi mejor amigo, contigo tengo mis mejores recuerdos. Eres el mejor amigo de tu nieto, tu pelotudo, con quien tienes la relación más hermosa y divertida que haya existido. Tu nieto te ama con el alma. La vida, encima, me bendijo con tenerte viviendo a mi lado de adulta 9 años más, y ahora ser cómplices en nuestra adultez.

Gracias por cada Navidad que montaste a mi lado con el mismo entusiasmo y felicidad que la mía, cada cuadrito que con tanto amor pusiste en nuestro hogar, por cada comida juntos y nuestras eternas conversaciones, por tus llamadas de buenos días a llenarme de entusiasmo, por tu compañía en momentos duros sin necesidad de que te lo pidiera, por tu amor por Paco y Manolo, por tu risa inigualable, por cada cuadro de esta y todas nuestras casas, por la vida a tu lado.

Si no te quieres perder nada, suscríbete gratis aquí al boletín de People en Español para estar al kia sobre todo lo que hacen tus celebridades favoritas, las noticias más impactantes y lo último en moda+belleza.

Te voy a extrañar… ¡Dios solo sabe cuánto! Tu amor queda como una huella imborrable en cada uno de nosotros. Te amo, mi rey, nos vemos cuando sea para siempre, en un rato. Dios te recibe en sus brazos, de eso estoy segura. ¡Mi luz, mi vida, mi todo! Con todo mi amor.

Tu zancudo estúpida”.

Related Articles

News 5 months ago

Entró al funeral de mi hija con su amante del brazo, mientras mi pequeño nieto aún yacía sin nacer dentro de ella. Me aferré al banco hasta que los nudillos se me pusieron blancos. “Muestra un poco de respeto”, le siseé. Él solo sonrió con desdén. Entonces la abogada se puso de pie. “De acuerdo con su testamento…”. La sala quedó en silencio. Él palideció. Porque mi hija no solo dejó dinero: dejó pruebas. Y esta noche, por fin voy a contar cómo murió realmente… y quién se aseguró de que no viviera para contarlo.

Entró en la iglesia como si fuera una boda. Rodrigo Salvatierra llevaba del brazo a…

News 5 months ago

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, sonó mi teléfono. —Señora Morgan —susurró el médico—, venga a mi despacho. Sola. Y escuche: no se lo diga a nadie. Especialmente a su yerno. Sentí que me ardía la garganta. —¿Por qué él? Ella ya se fue… ¿qué podría hacer ahora? Hubo una pausa, y luego llegaron las palabras que me partieron la espalda por dentro: —Porque su hija no murió por lo que usted cree. Y el bebé… no es lo único que falta. Agarré mi abrigo, porque si me quedaba, iba a gritar. Y si iba, quizá por fin descubriría con quién había casado a mi hija.

Dos horas después de que mi hija embarazada muriera, el silencio de casa se rompió…