Pepe Aguilar es una de las voces más respetadas de la música mexicana. A lo largo de décadas.

Ha construido una carrera sólida basada en disciplina, tradición familiar y una fidelidad absoluta al mariachi.

Como hijo del legendario Antonio Aguilar, muchos esperaban que simplemente siguiera la herencia, pero él decidió imponer su propio estilo.

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Explorando fusiones y apostando por nuevas generaciones sin perder la esencia del regional mexicano.

Su presencia en escenarios internacionales, festivales y producciones audiovisuales lo mantienen como referencia constante de profesionalismo.

Más allá del apellido, Pepe ha demostrado ser un artista que honra y defiende el peso cultural de la canción ranchera, convirtiéndose en puente entre el pasado dorado y el sonido actual.

En los últimos años, con el auge mediático de los corridos tumbados, la música urbana y nuevas fusiones, muchos se preguntan si la tradición mexicana puede seguir vigente ante los cambios culturales.

Aguilar insiste en que la música regional posee raíces tan profundas que ninguna moda podrá desplazarla.

De hecho, ha generado debates intensos en redes al defender el respeto al mariachi y la importancia de preservar el legado artístico.

Su postura firme lo coloca en el centro de la conversación pública. Algunos aseguran que debería ser más flexible.

Y aceptar las transformaciones del género, mientras que otros lo aplauden por defender los valores de una identidad musical nacional.

Y es en medio de esa discusión que surge una frase contundente, que se hizo viral y dio pie a múltiples interpretaciones.

Para muchos, comparar a Pepe Aguilar con Pedro Infante implica tocar fibras sensibles, pues Infante representa uno de los mayores símbolos de la cultura popular mexicana.

Sin embargo, Aguilar afirma que no busca reemplazarlo, sino continuar la grandeza de quienes abrieron camino.