La polémica volvió a encenderse en la televisión hispana luego de que Raúl de Molina, conductor de El Gordo y La Flaca, reaccionara con firmeza ante recientes declaraciones del actor y activista Eduardo Verástegui relacionadas con la inmigración en Estados Unidos.

Durante un segmento del programa, De Molina expresó su desacuerdo con la postura del también productor mexicano y defendió abiertamente el aporte y la dignidad de millones de inmigrantes que viven y trabajan en el país.

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Según comentó el presentador, el debate migratorio no puede abordarse desde la descalificación general ni desde estereotipos. Señaló que la mayoría de los inmigrantes llegan con la intención de trabajar, aportar y construir un mejor futuro para sus familias.

“No se puede meter a todo el mundo en el mismo saco”, dijo en esencia, subrayando que las comunidades migrantes han sido clave en el desarrollo económico y cultural de Estados Unidos durante décadas.

Raúl de Molina recordó además que gran parte de la industria del entretenimiento en español —incluyendo la televisión, la música y la producción— está sostenida por talento extranjero.

Destacó que muchos de los rostros conocidos de la pantalla también fueron inmigrantes en algún momento y enfrentaron procesos difíciles para poder establecerse profesionalmente.

Desde su perspectiva, desconocer esa realidad es ignorar la historia misma de los medios hispanos.

En su intervención, el conductor insistió en que es válido discutir leyes y políticas migratorias, pero sin perder de vista el factor humano. Recalcó que detrás de cada caso hay familias, sacrificios y contribuciones reales.

También hizo un llamado a evitar discursos que, a su juicio, puedan alimentar divisiones o percepciones negativas hacia comunidades completas.

Las palabras de De Molina generaron rápida reacción en redes sociales, donde muchos usuarios respaldaron su postura y compartieron experiencias personales como inmigrantes.

Otros, en cambio, consideraron que el tema requiere un enfoque más centrado en la legalidad y el control fronterizo. Como suele ocurrir con este tipo de debates, las opiniones se polarizaron.

El cruce de posturas entre figuras públicas demuestra cómo el tema migratorio sigue siendo uno de los más sensibles dentro de la conversación pública latina en Estados Unidos.

Cuando personalidades del entretenimiento opinan, el alcance del mensaje se multiplica y el debate sale del terreno político para instalarse también en el cultural y social.

Más allá de las diferencias, el comentario de Raúl de Molina dejó claro su punto principal: defender el respeto hacia los inmigrantes y reconocer su valor dentro de la sociedad. Una postura que, sin duda, seguirá generando conversación.

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