La reciente reconciliación entre Raúl Rocha, propietario del Miss Universo, y Nawat Itsaragrisil, presidente de Miss Grand International, ha desatado una ola de teorías que ahora —después de la coronación de Fátima Bosch— parecen cobrar más sentido que nunca.

Aunque en su momento nadie entendía por qué dos figuras que llevaban años lanzándose indirectas y críticas públicas decidieron estrechar manos justo días antes del Miss Universo, hoy muchos aseguran que aquel encuentro no fue una simple casualidad, sino parte de un plan perfectamente calculado.

Se ha filtrado un video luego de la coronación de Miss Unvierso, donde Nawat está muy sonriente con Fatima Bosch, en lo que muchos han llamado como que se pidieron disculpas y perdón.

Además, se realizaron fotos, se dieron abrazos y rieron como si nada hubiese pasado.

VER AL FINAL DE ESTE ARTICULO EL VIDEO DONDE NAWAT Y FATIMA COMPARTEN PALABRAS Y SE HACEN FOTOS AL FINAL DE ESTE ARTICULO.

Según versiones que circulan en redes, Raúl Rocha ya tenía un acuerdo millonario para posicionar a Miss México, Fátima Bosch, como la ganadora del certamen.

Sin embargo, había un problema: necesitaban que Fátima sobresaliera, que se volviera un nombre conocido mundialmente y que el público la defendiera con pasión.

Es decir, debía convertirse en una competidora con fuerza mediática, una mujer cuya presencia despertara conversación, polémica, apoyo y, sobre todo, atención internacional.

Es aquí donde —según estas teorías— entra Nawat a la ecuación. Quienes siguen el mundo de los certámenes saben que Nawat no tiene filtros y que suele generar titulares con facilidad.

Por eso, supuestamente, su papel habría sido el de “antagonista”: crear controversia alrededor de Fátima Bosch mediante acusaciones fuertes, comentarios provocadores y señalamientos directos para generar ruido en redes sociales.

¿El objetivo? Muy simple: lograr que la mexicana se defendiera públicamente, mostrara carácter, fortaleza, seguridad y liderazgo.

Y así ocurrió. Cada vez que Nawat lanzaba una declaración, Fátima respondía con firmeza y mensajes empoderados, ganándose el aplauso del público y, según analistas, posicionándose como portavoz de la mujer moderna que no se queda callada ante la crítica.

De esta forma, Fátima no solo destacó por su porte o su belleza, sino por su narrativa: una candidata fuerte que enfrenta la adversidad y que representa a miles de mujeres que luchan por su voz.

Una historia perfecta para un certamen que promueve la autenticidad y el empoderamiento.

Así, cuando llegó la noche final, Fátima Bosch ya no era solo Miss México: era la protagonista de una verdadera novela internacional. Y, bajo esa luz, su coronación parecía no solo posible, sino justificada ante los ojos del público y de los expertos.

¿Coincidencia o estrategia? Muchos dicen que todo encaja demasiado bien… quizá demasiado.

VIDEO