El 13 de diciembre, A.B. Quintanilla comunicó públicamente la мυerte de su padre, Abraham Quintanilla, mediante un breve mensaje en redes sociales.

Aunque no ofreció detalles sobre las causas, la noticia provocó una oleada de reacciones, recordando la profunda huella que dejó Abraham como padre, mánager y protector del legado de Selena.

Desde el asesinat0 de la cantante en 1995, Abraham Quintanilla vivió marcado por el dolor y la indignación.

A lo largo de los años, mantuvo una postura firme contra Yolanda Saldívar, a quien siempre consideró responsable directa de la tragedia que destruyó a su familia.

En 2018, Abraham advirtió públicamente que, de obtener la libertad condicional, Yolanda podría enfrentarse a un destino fatal.

Según él, el enojo y la herida emocional que persisten entre los seguidores de Selena y en la sociedad en general harían casi imposible que Saldívar pudiera vivir en libertad sin correr riesgos extremos.

El padre de Selena sostuvo que la reclusión de Yolanda en condiciones de aislamiento no era un castigo adicional, sino una medida de protección.

Afirmó que incluso dentro de prisión su vida estaba amenazada, por lo que sacarla al exterior podría resultar aún más peligroso.

Durante una entrevista con Tony Dandrades para el programa Primer Impacto, Abraham expresó que la posible liberación de Saldívar no significaría alivio ni justicia para su familia.

Para él, ninguna decisión legal podría borrar la ausencia de su hija ni reparar el daño causado.

Asimismo, reveló que su familia continuaba recibiendo mensajes y cartas con advertencias violentas dirigidas a Yolanda.

Según explicó, varias mujeres privadas de libertad manifestaban su intención de atacarla, asegurando que no tenía escapatoria fuera del encierro.

Estas declaraciones han cobrado nueva relevancia tras el estreno del documental Selena & Yolanda:

The Secrets Between Them, donde Saldívar insiste en su versión de los hechos y presenta supuestos secretos sobre Selena.

Antes de morir, Abraham desestimó esas afirmaciones, calificándolas como falsas y asegurando que nadie tomaría en serio el testimonio de quien acabó con la vida de su hija.