La мυerte de Ieda María Vargas, la primera brasileña en ser coronada Miss Universo, marca el cierre de un capítulo histórico no solo para Brasil, sino para toda América Latina.

A los 80 años, la exmodelo y exreina de belleza falleció este lunes a causa de complicaciones cardíacas, según informaron sus familiares.

Su partida ocurre 62 años después de haber conquistado un título que transformó su vida y la proyectó al mundo como un símbolo de elegancia, disciplina y orgullo nacional.

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Vargas permanecía hospitalizada desde hacía dos semanas en la ciudad de Gramado, en el estado de Rio Grande do Sul, donde finalmente se produjo su fallecimiento.

Nacida en Porto Alegre el 31 de diciembre de 1944, tenía apenas 18 años cuando ganó Miss Universo en 1963, durante una gala celebrada en Miami con la participación de 50 candidatas de distintos países.

En ese momento fue proclamada como “la mujer más hermosa del mundo”, una distinción que la convirtió en un referente inmediato dentro y fuera de Brasil.

Su triunfo no solo fue personal, sino también histórico: Ieda María Vargas se convirtió en la primera brasileña y apenas la segunda sudamericana en ganar el certamen.

Abriendo el camino para que la región tuviera mayor visibilidad en concursos internacionales de belleza.

Cinco años después, en 1968, otra brasileña, Martha Vasconcellos, repetiría la hazaña, siendo hasta hoy las únicas dos representantes del país que han logrado la corona de Miss Universo.

Más allá del glamour y las pasarelas, Vargas fue reconocida por su carisma, su porte sereno y su inteligencia emocional.

Cualidades que la distinguieron en una época en la que el concurso exigía no solo belleza física, sino también presencia, cultura general y capacidad de representar a una nación entera.

Su figura se convirtió en un símbolo de orgullo para Brasil y en una inspiración para generaciones de jóvenes que soñaban con trascender fronteras.

La corona le fue entregada por la argentina Norma Beatriz Nolan, Miss Universo 1962, quien también falleció recientemente.

Cerrando así un ciclo simbólico entre dos mujeres que representaron a Sudamérica en la cúspide de la belleza mundial.

Hoy, el legado de Ieda María Vargas permanece intacto: una mujer que hizo historia, que elevó el nombre de su país y que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de América Latina.