“Casarse con un presidente”

¿Qué harías si fueras expulsada de tu hogar estando embarazada, sin dinero y sin familia en una ciudad extraña? Esta es la trágica realidad de Thanh Nhã, una mujer cuya vida parecía una condena de dolor constante.

Nhã se casó con Kiệt, un poderoso presidente de 35 años, no por amor, sino como una transacción de 100 millones de dongs para pagar las deudas de juego de su propia madre. Durante dos años, vivió como una sombra en una mansión de lujo, siendo humillada por su suegra, Thu, y su cuñada, Tuyết Mai. Su única esperanza era el hijo que llevaba en sus entrañas.

La última ilusión de Nhã se rompió en la semana 16 de embarazo. Al enterarse de que el bebé era una niña, Kiệt, obsesionado con un heredero varón, la despreció al instante. “Solo quería un hijo”, sentenció fríamente antes de arrastrarla fuera de la clínica.

En casa, la violencia estalló. Su suegra la golpeó y su cuñada la pateó en el vientre mientras gritaba: “¡Fuera de aquí, carga inútil!”. Bajo una lluvia torrencial, Nhã fue arrojada a la calle con solo un millón de dongs regalados por la compasión de una empleada doméstica. Caminó hasta que sus fuerzas fallaron y se desmayó en medio de la carretera, esperando el fin.

En el momento más oscuro, un auto de lujo se detuvo. Lâm Đình Phong, un joven y brillante empresario, la rescató junto a su asistente. En el hospital, el médico confundió a Phong con su esposo y lo reprendió severamente por el maltrato. Movido por la compasión, Phong decidió llevar a Nhã a su villa para que trabajara como asistente de su ama de llaves, la tía Nga.

Durante meses, Nhã conoció por primera vez el respeto y la calidez de un hogar. Sin embargo, el destino la puso frente a frente con Kiệt y su amante en una revisión médica. El desprecio de ellos ya no la rompió; la hizo más fuerte. Nhã intentó mantener su distancia de Phong debido a su pasado, pero el corazón del joven presidente ya pertenecía a ella y a la niña que estaba por nacer.

Pasaron tres años. La pequeña Bông creció llamando “tío” a Phong. Nhã, ahora una mujer independiente y experta en barismo, planeaba mudarse. Pero en la noche del tercer cumpleaños de la niña, Phong confesó su amor: “Te he amado durante dos años. No te vayas, déjame ser el padre de Bông”.

Phong también reveló que la justicia había alcanzado a Kiệt: estaba en prisión por tráfico de drogas, y su familia estaba en la ruina. La historia termina con una boda radiante. Thanh Nhã, la mujer que fue tratada como mercancía, encontró finalmente su lugar como la esposa amada de un hombre que valoró su alma por encima de su pasado. Entendió que, después de la tormenta, el sol siempre brilla para los corazones honestos.