UN NUEVO COMIENZO EN LA VEJEZ

En el bullicioso corazón de Hanói, la Sra. Liên, una mujer en el ocaso de su vida, vive en una lujosa villa que muchos envidiarían. Su marido, el Sr. Hưng, es el dueño de una gran empresa, exitoso y autoritario. Sus dos hijos están casados y tienen carreras sólidas. Desde fuera, la vida de Liên parece el cuadro perfecto de la plenitud.

Sin embargo, pocos saben que en ese templo reluciente, Liên es solo un alma marchita. Durante más de 30 años, vivió según los deseos de su marido, renunciando a sus pasiones y rompiendo sus propias alas para ser una ama de casa silenciosa. La familia, que debería ser un refugio, era para ella una asfixiante prisión espiritual. Sus fuertes dolores de cabeza y la indiferencia de sus seres queridos le hicieron comprender que no estaba viviendo, sino solo existiendo para servir al honor de los demás.

Todo empezó a desmoronarse cuando la salud de Liên flaqueó. En sus noches de insomnio por el dolor, encontró por casualidad una joya cara que Hưng escondía. Soñó con un feliz aniversario de bodas, hasta que lo vio llevársela a otra mujer a medianoche: una empresaria llamada Mai, el polo opuesto de su propia imagen desgastada.

La traición fue la gota que colmó el vaso. En el hospital, tras una fiebre alta, recibió el diagnóstico aterrador: cáncer cerebral terminal. La muerte cercana no le dio miedo; al contrario, encendió en ella una valentía desesperada. Comprendió que si moría en esa casa, se llevaría el resentimiento a la tumba. Decidió hacer una revolución: declarar la guerra a su marido patriarcal.

Ante el asombro de su esposo y la indiferencia de sus hijos, Liên presentó los papeles del divorcio. Hưng, con su habitual arrogancia, se burló de ella y la desafió a irse. No creía que la esposa que había dependido de él toda la vida se atreviera a cruzar la puerta sin él. Liên aceptó el último insulto en silencio, empacó su maleta —que no contenía más que ropa vieja y recuerdos de los tiempos de pobreza que Hưng había olvidado— y se marchó.

Liên se fue en la noche, dejando una nota de despedida con instrucciones finales sobre los hábitos alimenticios de su marido, una generosidad dolorosa hacia el hombre que la había traicionado. Se refugió en un campo remoto, abriendo una pequeña tienda para encontrar la paz en sus últimos días.

En la vieja casa, Hưng y sus hijos empezaron a sentir un vacío aterrador. Thịnh, el hijo mayor, el más frío y parecido a su padre, fue el primero en despertar. Decidió enfrentarse a su padre y dedicar todas sus fuerzas a buscar a su madre. Tras tres años de búsqueda, encontró el rastro de Liên en una zona montañosa.

Al llegar a la pequeña y precaria casa, esperaba encontrar a su madre para cuidarla. Pero lo que encontró fue un altar lleno de incienso. La anciana vecina le informó con dolor: la Sra. Liên había fallecido debido a su enfermedad hacía exactamente cien días. Había pasado sus últimos años amada por los aldeanos, haciendo caridad con su poco dinero y muriendo en paz.

Thịnh se derrumbó ante el retrato de su madre, donde ella sonreía con una libertad que nunca vio en la villa. Comprendió que su propia indiferencia y la de su padre habían matado a su madre mucho antes que el cáncer.

La Sra. Liên finalmente regresó a su tierra natal, descansando bajo un manzano verde. Cumplió su único deseo: morir siendo ella misma, Diệu Liên, y no la “esposa del Director Hưng”. La historia cierra con el arrepentimiento tardío de los hombres de la familia, dejando un mensaje profundo sobre el deseo de felicidad sencilla de una mujer. El sacrificio no siempre se recompensa con amor, y a veces, dejar ir es la única forma de empezar a vivir de verdad.


Next step: ¿Te gustaría que creara un comando para una imagen cinematográfica del momento final en el que Thịnh encuentra el altar de su madre en el campo, o prefieres una reflexión sobre la autonomía de la mujer en la vejez?