“UNA MUJER DIVORCIADA”

El sonido de Quang golpeando la puerta del baño era como un trueno en la atmósfera sofocante de la casa. En la mano de Linh, la prueba de embarazo mostraba una sola línea roja: una realidad amarga que se había repetido durante los últimos cuatro años. Linh, de 28 años, una empleada de oficina común, cargaba con la pesada etiqueta de “la mujer que no puede dar hijos”.

Su matrimonio con Quang, el hombre de la sonrisa encantadora que conoció en la universidad, se había convertido en un ciclo de humillaciones. No solo Quang, sino también su suegra y su cuñada la trataban como un objeto defectuoso. Linh vivía en sumisión, culpándose a sí misma sin saber que la verdadera tormenta estaba a punto de estallar sobre su vida.

Todo se desmoronó cuando Linh descubrió que Quang le era infiel. Lo más doloroso fue descubrir que “la otra” era Mai, su mejor amiga de la universidad. Mientras Linh recibía resultados médicos que confirmaban que ella estaba perfectamente sana, Quang y Mai ya esperaban un hijo. En lugar de arrepentirse, la familia de su esposo y Mai tejieron una trampa: fotografiaron a Linh tomando un café con Thành —el exnovio de Mai, un médico bondadoso— y la acusaron falsamente de adulterio para justificar el divorcio.

Esa noche fría, Linh fue expulsada del hogar que construyó durante tres años. Quang le arrojó los papeles del divorcio a la cara. Sin súplicas ni lágrimas, Linh firmó, empacó sus maletas y se fue con la frente en alto. Comprendió que no la estaban abandonando, sino que ella se estaba liberando de un infierno.

Tras el divorcio, Linh comenzó de cero. Alquiló una pequeña habitación y se enfocó en su carrera. Por ironías del destino, Thành —quien también fue traicionado por Mai por ser “pobre”— resultó ser su vecino. La empatía entre dos corazones rotos los unió. Thành cuidó de Linh, desde prepararle comidas calientes hasta protegerla de los ataques desesperados de Mai.

La felicidad parecía completa cuando Linh se casó con Thành y dio a luz al pequeño Tít. Pero Mai, quien para entonces había sido abandonada por Quang y estaba perdiendo la razón, reapareció. Mai odiaba a Linh por estar con Thành (a quien luego descubrió que era en realidad un hombre de familia muy rica). Mai secuestró al bebé Tít en el hospital con solo unos días de nacido, exigiendo un rescate de mil millones de dongs.

En una casa abandonada en las afueras, la tensión llegó al límite. Mai, armada con un cuchillo, intentó asesinar a Linh. Thành arriesgó su vida para reducirla justo cuando la policía rodeó el lugar. El llanto del bebé Tít en el ático puso fin a la pesadilla. Mai fue arrestada y condenada a 15 años de prisión.

La justicia finalmente se cumplió. Quang, el hombre infiel, terminó desempleado y criando solo al hijo que Mai abandonó antes de enloquecer. Vive en un remordimiento eterno, teniendo incluso que pedirle dinero prestado a Linh para sobrevivir. El karma no olvidó a nadie.

Linh, la mujer “divorciada” que una vez fue despreciada, disfruta ahora de una vida plena junto a Thành y Tít. Recibe el amor absoluto de sus nuevos suegros, personas cultas y generosas. Al mirar atrás, Linh agradece aquel amargo divorcio, pues sin él, jamás habría encontrado a Thành ni conocido el verdadero significado del amor. Su vida es ahora un libro reescrito, titulado: “Cambiar de esposo para encontrarse a sí misma”.